(dis)parejas

Me gustan las combinaciones poco convencionales, tanto en la moda como en la vida. Quien conozca aunque sea mínimamente mi vida lo sabrá (y a los que no me conocen tan bien, se los cuento).
Anoche, drinks con new age de por medio (como buena bebedora de vino DETESTO el new age, pero fui invitada a un evento auspiciado por el menjunje y lo consideré como ocasión de salir un rato) hablábamos con una amiga de cómo nos representa la ropa. Mi teoría es que muchas veces el golpe de ojo no nos dice todo: muchas veces, en el vestuario de una persona, hay trazas muy sutiles de su personalidad que sólo son accesibles a la lectura atenta. Algunas personas están habituadas a hacer esa lectura; otras, no… o leen cualquier cosa.
Partiendo de esa teoría, diría que lo que usé hoy me representa mucho y de una manera sutil. Dos potencias se encuentran en este ensamble: una ligada a la docilidad, lo que fluye, lo suave y lo femenino. Y otra más relacionada con lo masculino y lo que podríamos determinar “actitud de armas tomar”. Como siempre en mi vida: el yin y el yang, la búsqueda de un equilibrio que -admito- a simple vista no parece tal. Y me gusta que así sea y que sólo me puedan conocer los que se toman el trabajo de ver más allá de la superficie.
Por un lado, el kimono de la geisha (mi blusa sasha de vitamina que ya he mostrado, blanca y negra, muy sedosa) y, por otro, las botas de la cow girl que siente que todo lo puede y está dispuesta a poner el mundo entre dos panes y tomárselo con una root beer.
Las botas las he mostrado también, son de wanama y al menos en los outlets las deben seguir vendiendo. Las otras prendas de este outfit también son conocidas (ya mencioné que no pienso comprar ropa nueva por unos cuantos meses): mi jean negro barato de Normandie ($39 en su momento), blazer negro oversize de Delaostia y -como único accesorio- aros colgantes de Nina Piu.
El maquillaje -en gris, negro y rojo- también tiene algo de geisha style (creo que en las fotos byn se puede apreciar, aunque más no sea lejanamente). Mucha cara de cansada también… el cansancio está relacionado con mis ausencias en este espacio y mi falta de tiempo para los posts. Pero apuesto a que este período de transición me permitirá alcanzar ciertos resultados que deseo.
Besos

Je suis une enfant

No tuve adolescencia (en mi humilde opinión) y tampoco tengo la vida convencional de una mujer de treinta y algo: nunca me sentí “joven”, tampoco me siento “joven adulta”. Sí tuve infancia, ciertamente no del todo feliz, pero alguna vez fui niña y -aunque sea por momentos- me olvidaba del universo y entraba al mundo del juego y el ensueño.

Por un gran conjunto de circunstancias, soy una mezcla de niña y vieja… quizás más niña que ninguna otra cosa. Posiblemente sea por eso que, aun con mis 33 años a cuestas, me llamen la atención la ropa y los accesorios con alguna connotación que me remita a la infancia. Y, hasta hace algunos años, usaba bastantes accesorios “aniñados”.

Hoy en día, y aunque mi vestuario es muuuy personal, estoy bastante más sobria. Pero hace un par de semanas vi un collar hecho por mi amiga Eve (una genia de la moda y los accesorios home made) y, además de que a priori me gustó la combinación cromática -es obvio que soy fan del color en los accesorios-, la niña que hay en mí dijo “tiene que ser mío”.
Es un collar hecho con muchos juguetitos de colores: gracias Eve por incluir el bote y el velero… lo tomo como una manera de decirle al universo que espero que me mande algún barquito a través del mar. Además, tiene de todo; por caso, un rallador de verduras y frutas (la manzana rallada con ddl era uno de los típicos postres de mi infancia) y un cortante de galletitas con forma de estrella (eso de hacer cookies era una actividad habitual en mi niñez: jugaba mucho a ser cocinera). Hasta tiene un pequeño peine, cosa de poder retocar el peinadete en todos lados.
Como quería que el collar fuera protagonista, no usé aros, pulseras ni anillos, y me lo puse sobre el fondo blanco de un vestido camisero Wanama comprado hace un año.

Besos

PS. Finalmente, para el casamiento del sábado, usé el vestido animal print + las sandalias verdes.

Runaway cinderella

El título del post se inspira, primero, en mi peinado, que me da muy cenicienta con el flequillo de costado y la vinchita. Es un rodete fake -logrado con mucha hebillita atrás- ya que tal lo imaginable el largo no me da para ninguna clase de updo.
Las botas -las floreadas de wanama- también dan un toque naif que une a los pies y a la cabeza en un mismo concepto.
Ahora bien: en el espacio que queda entre los pies y la cabeza todo se desbanda porque el corazón de la niña quiere escapar hacia algún otro universo… y eso se ve reflejado en la biker jacket. La chica está pronta para subirse a una moto e irse hacia otros territorios (cualquier similitud con mi propia vida es pura coincidencia… o no si se lee entre líneas el post alusivo a mi corte de pelo).
El gesto de “me sostengo la cabeza porque me duele” y la cara ojerosa de la cenicienta dicen bastante al respecto… evidentemente, hay algo que se ha dejado de atrás, una situación de crisis, y algo nuevo que se busca (además de un pequeño acting para reforzar el concepto, claro).
Sin más preámbulos psicoanalíticos, he aquí el outfit en detalle:
-Mi segunda compra uruguaya, campera de “cuero ecológico” blanca y con tachas comprada en Uruguay en Indian Emporium hace menos de una semana.
-Vincha plateada y brazaletes también de Indian Emporium, que ya he mostrado unas cuantas veces.
-“Tregging” (calza jean) negro elastizado de Zara, un super comodín para mí.
-Musculosa gris básica, con voladitos en los breteles.
-Remera de Complot con la a estas alturas archi famosa frase de William Blake (que he vivido en carne propia).
-Botas texanas floreadas de Wanama, que de a poco también voy amortizando.
-Y como corresponde a una reina en ciernes como cenicienta, que busca su destino: el colgante coronita de María Rivolta.
besos

Pink Panther meets Calamity Jane

Sí, lo admito. Como en el fondo me siento una versión siglo XXI de Calamity Jane, para sacarme de mis texanas -en especial de estas nuevas- me van a tener que operar, por lo menos en diciembre. En enero les daré un descanso antes de que se me derritan (o ellas o mis pies). Salvo que me vaya a la playa un par de días, y entonces las usaré con shorts.
Las mentadas botas que estoy usando formaban parte de mi wish list, así que un problema menos para papá noel (que, de todos modos, no pasa por casa). Aprovechando el descuento del 30% de Club La Nación en Wanama, me las compré hace unos días.
Por cierto, ayer -al menos en el local de Paseo Alcorta- estaban haciendo descuento de 30% con todas las formas de pago (no entré a revisar los precios pero voy a darles un voto de confianza y asumir que el descuento era real).
Aun con el -30% a cuestas, como las lectoras conocedoras de precios podrán imaginar, con lo que pagué las botas puedo comprar todo el resto del outfit, e incluso me sobraría.
Items:
-Las mencionadas texanas, blancas con estampado de rosas (las deben haber usado para un desfile porque adentro tenían un papelito que decía “Soledad”).
-Jean Normandie comprado el año pasado a $39, elastizado y negro. La verdad es que no le doy mucho uso, pero cada tanto me saca de apuro y por el precio no puedo pedir más.
-Musculosa blanca elastizada Zara, que ya he mostrado y me costó lo mismo que el jean.
-Cardigan rosa intenso (si consultamos el pantone no es propiamente “fucsia”) de esos que venden en zara en varios colores ($119).
-Pañuelo froufrou de Las penélope (eso sí diría que es fucsia), comprado hace unos meses.
-Aros verdes de Nina Piu de este temporada y pulsera de la misma marca, comprada el año pasado (ambas cosas $20 aprox.).
-Y cartera Todo Moda con flores bordadas, muy playera ($69, la vi también en rojo medio coral y azul).
-Uñitas hot pink: Maybelline.

El viernes tuve fiesta nocturna, pero no saqué foto del look. Esta semana, si puedo, lo recreo y lo subo.

Las apariencias engañan

No. No es que me me casé en secreto y por eso me vestí así. Como la gente que me conoce sabe, si algún día me casara (cosa que está más lejana de mi vida que la harley de la que hablaba ayer) sería en el campo, con botas texanas y sombrero ídem, y por supuesto entraría a caballo al mejor estilo calamity jane. Eso me hace pensar que en una dimensión paralela (son los resabios de lost que hizo estragos en mi mente) debo estar dando un recital de música country mientras le doy a una botella de bourbon.
Pero, si bien no usaría un vestido así para casarme (y creo que tampoco me casaría, pero esa es otra historia) me encantó cuando lo vi en wanama hace justo un año. Aposté a mi santa paciencia y me lo compré en época de liquidación, aunque lamentablemente el descuento de la liquidación era casi lo mismo que nada.
Es un vestido muy sencillo de plumetí de algodón off white con escote strapless, largo y con bordados en el ruedo. En la feria de las naciones de este año vi cantidad de vestidos muy parecidos en el stand de Var’s.
El tema con este vestido es que es bastante transparente, así que para la vida urbana lo uso siempre con algo abajo, en este caso un bandeau y unas calzas color piel.
Y para respetar la onda sencilla, como único accesorio elegí un “collar” deshilachado de puntilla y tafeta, que me hice con el ruedo de una pollera muuuuy viejita de materia (oportunamente comprada en el outlet a $10).
Como abrigo: la misma campera de jean que usé el sábado a la noche, que es mínima.
Como “cartera” -y dado que tenía que llevar mil cosas- usé una bolsa de yute con estampado de arabescos blancos, comprada en la feria de las naciones por poco más de $10 (otro día se las muestro, pero quienes fueron a la feria seguro la ubican porque la vendían hasta en el patio de comidas).
Y en los pies, muy fiel a mi estilo: botas texanas (no las muestro porque todo venía tan clásico –en relación a lo que suelo usar- que preferí dejarlo así). No, no soy atérmica pero todavía no me dan calor, así que las sigo usando. Aprovecho para decir que las polémicas texanas son mis botas favoritas, así que 1) en la medida que vaya aumentando mi colección, iré mostrando algunos pares y 2) si alguien ve algún par muy loco y original, agradeceré que me avise. Por ahora, los pares que están en mi wish list son uno fucsia de Perugia, otro con flequitos de Paruolo y uno divino floreado de Wanama. Ninguno es tan loco salvo por los precios, que son literalmente una locura (por caso, las de Wanama duelen $1000… es casi como si la vendedora se las pusiera, te diera una linda patada, y recién después te las vendiera).
Así que ya saben, nadie se sienta ofendido, no es que me casé y nadie se enteró. Si alguna vez posteo una foto con sombrerito y botas, y un caballito de fondo, ahí sí pueden imaginar lo peor.