Simply red

Hoy, como en otras ocasiones, mi look de ayer.
Es muy simple porque el protagonista es el vestido y su color rojo (ahora que está de moda describir los colores con tonos comestibles, se podría decir que es un rojo sandía). Lo compré en Allô Martínez hace 2 años, es casi una prenda rara para el estilo de esa marca porque es más bien clásico y con cierto aire retro por el tipo de figura que hace. Está confeccionado en tejido de punto, con largo a la rodilla y lazo a la cintura: es realmente muy cómodo porque tiene buena caída y no genera roces molestos por ningún lado. Pero -a mi criterio- lo que hace que el vestido valga es su color: en la foto byn se ve que, en gris o negro, sería una cosa completamente diferente.
El año pasado lo vi en el outlet de calle Córdoba, pero ya no en este color; creo que lo tenían en violeta.
Acompañaron al vestido:
-pañuelo Complot también de hace dos años, también con cierto aire retro
-medias rojas compradas en indian emporium
-y -no llegué a sacarles fotos- las mismas botas de Paruolo negras y altas que mostré en el look inmediatamente anterior a este.

Y, antes de despedirme, incluyo la reseña de una nota que leí en mi sitio de cabecera en lo que a moda se refiere -madmoizelle- y me gustó mucho (soy fan de los sombreros). Se trata de los sombreros o tocados más “raros” que se ven en las vidrieras europeas. Los 4 modelos elegidos son el sombrero “gorro de baño”, el sombrero “turbante”, el moño tañano jumbo y el sombrero “galletita”. Por caso, el primero lo venden en Asos y el segundo, en Urban Outfitters.
Y a propósito de los moños: en varias notas leí que son uno de los grandes protagonistas de la temporada primaveral europea y se ven en todo tipo de prendas.
En otra nota del mismo sitio, leí también que en una cadena de tiendas de las más famosas -no recuerdo cuál de ellas- están vendiendo guirnaldas de flores para la cabeza y tal parece que las teens los usan… veremos si esa moda llegá aquí.
Mi preferido de todos estos es el sombrero galletita, que me encantó: sólo que me gustaría encontrar uno con un golpe menos de horno, más clarito. De todas maneras, no vi ninguno así en Buenos Aires (mejor, porque tampoco podría comprarlo en este momento).
Besos

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Hats to heart

Ya sé que:
-tengo bastante abandonados mis looks diarios
-las devotas del horóscopo chino no saben qué ponerse porque dejé a 10 animalitos de Dios sin los consejos del libro de Ludovica sobre qué vestir este año
-y me quedan 8 capítulos del libro Forever Glamour por reseñar.
Pero sucede que, además de ser ama de casa, estudiante eterna de todo lo que me interesa, y trabajadora (y ya se sabe que con un solo trabajo es muy difícil vivir en este país), mi vida está en proceso de reorganización para enfocarla hacia un proyecto que requiere tiempo y esfuerzo.
Y además pretendo escribir una novela y estoy en plena etapa de consolidación del argumento. Los que escriben o alguna vez han intentado escribir ficción saben que eso lleva tiempo.
No obstante, no quiero dejar colgado el tema chinese. Es probable que no haga ya los videos (al menos no los 10 que restan) pero haré una síntesis escrita, muy posiblemente durante el fin de semana largo ya que creo que –muy a mi pesar- me tocará quedarme en Buenos Aires.
Y, por supuesto, no quiero abandonar este espacio que por algo nació. Y los motivos que llevaron a su creación siguen siendo válidos y valiosos para mí.
Volviendo al tema de este post, hoy simplemente quiero mostrarles algunas fotos de los sombreros de la milliner Laura Noetinger, utilizados para la ambientación de la bibliothèque este jueves 16 en ocasión de un té organizado por Lancôme.

Este no me lo puse bien de apurada… es que había 20 mujeres esperando probarse los sombreros! 

Mi favorito

(Todas las fotos fueron sacadas por mí o son autofotos, salvo una que gentilmente me tomó Gonzalo del blog From Buenos Aires)

Los que me conocen saben que adoro la bibliothèque del sofitel Arroyo y siempre que hay un evento allí trato de asistir. Más ahora que cuento con un –digamos- pied à terre por la zona y paso bastante tiempo por ahí. Falta una croniquilla de l’abeille y ya completo la dupla arroyeril de la buena vida. En algún momento la haré.
Sobre el té: voy a ponerme muy detallista y diré que, si comparo las ocasiones en donde uno paga y lo que ocurre en los eventos gratuitos/ por invitación, la diferencia en la vajilla, el servicio y la calidad del té se nota. De todos modos, el servicio fue correcto y sobre la comida nada que decir: los dulces y salados que sirvieron fueron los mismos que degustamos con amigas el viernes pasado, en el mismo lugar (pagando).
La charla estuvo muy bien y las más o menos 20 personas que asistimos nos enteramos de que Lady Gaga, Dita von Teese y Eva Green recogieron el guante de las french coquettes de la belle époque y son las coquettes modernas: mujeres que no temen llamar la atención con su estilo, sino todo lo contrario. Pueden generar amor u odio, jamás indiferencia: si tuviera que resumir el espíritu de la charla, creo que esa es la clave.
Lancôme suele invitar a sus “clientas vip” a este tipo de charlas, pero quienes no lo sean y quieran tener la posibilidad de asistir a alguna pueden unirse al grupo “Lancôme argentina” de Facebook, donde anuncian este tipo de eventos. Eso sí: la clave es enterarse a los 5 minutos de realizada la convocatoria porque los cupos siempre son muy limitados. Es por eso que es habitual que repitan una misma charla. Por caso, creo que esta de las “french coquettes” la realizaron tambien en La Maison hace unos días.
Un beso