De a poco

después de mi viaje cumpleañero a Uruguay (para quienes no saben, cumplí 34 el 29/6) y de varias otras cosas que están pasando en mi vida, intento retomar este espacio. De a poco.
Hoy comienzo con lo que visto justamente hoy. Es todo viejo, en un par de casos muy viejo. Las compras siguen estando lejos de mi panorama.
Items:
-pollera tubo negra de gasa con enagua de EF, de hace 15 años aprox. (de hecho la marca ya no existe),
-blusa blanca de viscosa con jabot que yo usaba cuando tenía 15 años y adhería al look “piratas del caribe” ya que el corte es muy amplio, como se ve en las fotos. Con algo ajustado abajo, me sigue gustando esta prenda, aunque hace mucho tiempo que no la usaba. Es de D’antin, marca de mi adolescencia que dudo siga existiendo,
-collar de “perlas” con moño de raso de Indian Emporium,
-brazaletes plateados para sostener los puños de las mangas y lograr un mayor efecto “balloon”. Uno es de Indian Emporium y otro de Nina Piu,
-medias negras,
-mi blazer negro Delaostia,
-y para el dar el toque de color, mis botas Paruolo suela -virando al ladrillo como se ve, de forma intencionalmente exagerada, en una de las fotos-, cinturón Nina Piu al tono y guantes de cabritilla esmeralda de Carpincho.

besos

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Guías y rutas

Será que como me voy de viaje por mi cumpleaños (a Uruguay, por supuesto) dentro de unos días me estoy poniendo turística a nivel inconsciente… no sé. La cuestión es que el viernes coincidieron en mi vida las palabras “ruta” y guía”, con todos los significados -literales y metafóricos- que ellas denotan y connotan.
Hablando de “inconsciente” les cuento que el viernes fui a ver una obra de teatro off llamada “El Guía”, donde actúa Jazmín, la dueña de Bimba, la propuesta vintage que presenté hace unos días y de la que se ha hablado también en blogs amigos. Por cierto, aún me falta mostrar 2 de las 3 prendas que compré en Bimba; ya las verán.
La obra tiene mucho que ver con la terapia y la psicología en general, pero se vale de esos recursos para hablar de temas universales de los que -directa o indirectamente- somos muchas veces protagonistas o testigos. El trabajo de los actores (5 en total) es muy intenso; la energía que despliegan es tanta que es difícil permanecer indiferente. En definitiva, es una obra que recomiendo y pueden ver los viernes a las 21 horas en el centro cultural “El Portón de Sánchez”, en Sánchez de Bustamente 1034 (a metros de avenida Córdoba).
Para saber más de la obra, pueden consultar su blog: elguiaobradeteatro.blogspot.com.
En las fotos, lo que me puse para ir al teatro (en rigor de verdad estuve todo el día vestida así, por eso lo califico como “look de día”). Fueron sacadas muy a las apuradas, de manera que no tienen mucho detalle. Pero, salvo los aros, ya he mostrado todas las prendas.
Items:
-remera Complot del año pasado donde está el tema de las rutas con la famosa frase de William Blake “la ruta del exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Una frase muuuy Osho, además.
El tema con las remeras de Complot es que ni bien las sacan las usan tantas pero tantas chicas que a veces se lucen más a la siguiente temporada, cuando la vista ya no está tan saturada con la misma frase o estampa. De todos modos, por supuesto he usado bastante la remera el año pasado también.
-debajo de ella, la clásica camiseta de microfibra (Cocot)
-sobre ella, el chaleco peludo de Markova off white (comprado el año pasado, pero este año con el auge de las prendas peludas tienen símiles por todos lados)
-el pantalón elastizado negro con apliques animal print de Jazmín Chebar (una de mis últimas compras de este año)
-mis botas largas suela de Paruolo (en las fotos salieron bastante oscuras)
-pulseras doradas de Nina Piu
-aros colgantes muy largos, con cadenitas, plumitas, pompones y pelotitas (para hacerle honor a lo de “la ruta del exceso”) también de Nina Piu. Se lucen mucho más con prendas de verano cuando no “chocan” tanto con la ropa, pero tenía ganas de usarlos.
Aviso parroquial: estoy en proceso de búsqueda de una reflex usada (una nueva se me va bastante de presupuesto en este momento), si de casualidad alguien que esté leyendo tiene una en venta, agradecería que me enviara un mail con los datos.
Besos

Simply red

Hoy, como en otras ocasiones, mi look de ayer.
Es muy simple porque el protagonista es el vestido y su color rojo (ahora que está de moda describir los colores con tonos comestibles, se podría decir que es un rojo sandía). Lo compré en Allô Martínez hace 2 años, es casi una prenda rara para el estilo de esa marca porque es más bien clásico y con cierto aire retro por el tipo de figura que hace. Está confeccionado en tejido de punto, con largo a la rodilla y lazo a la cintura: es realmente muy cómodo porque tiene buena caída y no genera roces molestos por ningún lado. Pero -a mi criterio- lo que hace que el vestido valga es su color: en la foto byn se ve que, en gris o negro, sería una cosa completamente diferente.
El año pasado lo vi en el outlet de calle Córdoba, pero ya no en este color; creo que lo tenían en violeta.
Acompañaron al vestido:
-pañuelo Complot también de hace dos años, también con cierto aire retro
-medias rojas compradas en indian emporium
-y -no llegué a sacarles fotos- las mismas botas de Paruolo negras y altas que mostré en el look inmediatamente anterior a este.

Y, antes de despedirme, incluyo la reseña de una nota que leí en mi sitio de cabecera en lo que a moda se refiere -madmoizelle- y me gustó mucho (soy fan de los sombreros). Se trata de los sombreros o tocados más “raros” que se ven en las vidrieras europeas. Los 4 modelos elegidos son el sombrero “gorro de baño”, el sombrero “turbante”, el moño tañano jumbo y el sombrero “galletita”. Por caso, el primero lo venden en Asos y el segundo, en Urban Outfitters.
Y a propósito de los moños: en varias notas leí que son uno de los grandes protagonistas de la temporada primaveral europea y se ven en todo tipo de prendas.
En otra nota del mismo sitio, leí también que en una cadena de tiendas de las más famosas -no recuerdo cuál de ellas- están vendiendo guirnaldas de flores para la cabeza y tal parece que las teens los usan… veremos si esa moda llegá aquí.
Mi preferido de todos estos es el sombrero galletita, que me encantó: sólo que me gustaría encontrar uno con un golpe menos de horno, más clarito. De todas maneras, no vi ninguno así en Buenos Aires (mejor, porque tampoco podría comprarlo en este momento).
Besos

To fit or not to fit

Entre las preguntas y cuestiones que hoy inundan todos los terrenos de mi vida, probablemente la que le da título a este post no sea la más importante.
Pero, dado que en las fotos aparece un elemento representativo de esa cuestión, me ocupo de ella.
En pos de poder desarrollar un proyecto profesional -que avanza paso a paso- además de suspender mis compras de ropa, tuve que recortar otros gastos. Por ejemplo, el del gimnasio (megatlon se estaba yendo a las nubes y sólo tenía el descuento del club europeo que no es que bajaba tanto la cuota). Por lo tanto, incorporé a mi vida (o estoy tratando de hacerlo) el ejercicio diario de otras maneras: salir a caminar y a correr y hacer rutinas con la fit ball que aparece en las fotos.
Ya había probado la fit ball hace exactamente 10 años (cuando hacía pilates en el entonces spa de Tamara di Tella) y esporádicamente en el gimnasio hace mucho menos tiempo, pero nunca de manera constante. ¿Funciona? ¿No funciona? A fin de año examinaré el estado de mis músculos y les contaré.
Equipo (de ayer, hoy estoy trabajando en casa y no me vestí para salir al mundo aún):
-blusa/ vestido Vitamina que ya he mostrado unas cuantas veces
-debajo de él, camiseta de microfibra de Cocot
-medias negras de la competencia (Silvana)
-botas negras de Paruolo de hace 3 años
-sweater entre verde seco y gris con hilitos de lurex y tejido abierto, comprado en la mercería en 2007
-sacón verde agua Jazmín Chebar -con hilitos de colores en la trama- comprado en la misma época que las botas
-prendedor Nina Piu y pulsera Mundana que también he usado recientemente.
Hasta pronto (espero) 

Zara key

Si esperaban verme con sombrerito y vestido con delantal, lo siento, pero no (por el momento).
Hoy, un look muy simple (que, en rigor de verdad, es el de ayer. Veré si llego a sacar fotos del de hoy). Quería estar muuuuy cómoda y no tenía ninguna actividad que requiriera una vestimenta “formal”, de manera que improvisé con bastante libertad.
Cuando terminé de vestirme advertí que casi todas las prendas eran de Zara… la historieta es que durante muchos años (por razones más propicias para ser contadas en una charla de café que a través de este medio) me negué a pisar un local de dicha marca. En el momento en que pude -digamos- “superar el trauma”, adquirí la terrible fe de los conversos (que, ya se sabe, es la peor de todas) y comencé a sumar unas cuantas prendas zarescas. Debo reconocer que literalmente eran la “missing key” en cuanto a ítems básicos en mi guardarropas.
El look de hoy/ayer está compuesto por:
-jean boyfriend
-cardigan fucsia (de los que venden siempre)
-remera negra básica
(todos esos ítems son de Zara y ya los he mostrado en varios looks, recuerden que -si lo desean- pueden verlos haciendo clic sobre la etiqueta correspondiente)
-campera negra con corte biker y lentejuelas negras y plateadas, también de Zara (esta prenda no la había mostrado antes y reconozco que en estas fotos no se ve del todo bien, pero la volveré a usar a la brevedad y la mostraré mejor)
-pañuelo cuadrillé en los tonos del resto de las prendas, regalo de la mamá de una amiga (no es la clase de pañuelo que me hubiera comprado, pero tiene un gran valor afectivo para mí así que cuando se da la ocasión intento usarlo)
-zapatitos glitter de Paruolo de esta temporada (una de mis últimas compras del año, allá por febrero) que ya han sido presentados oportunamente
-maquillaje en tonos rosados (que dicen que disimulan el cansancio)
-y cara exageradamente seria (producto del cansancio).
besos

Palitos de la selva y pop rocks

Royal day: hoy la parada de la agenda fue copada, sin duda, por la royal wedding. No me interesa ni un poco todo lo tiene que ver con la realeza (creo que las notas de la duquesa de la Alba que publican en la revista Hola son más efectivas que el valium para conciliar el sueño). De manera que si tengo que elegir algo “royal”, me quedo con el flan, que me remite sin escalas a mi infancia con mucho postre de vainillas y flancito royal.
Infancia: golosinas. Golosinas: dos de mis favoritas, los palitos de la selva y los pop rocks (para quienes no asocian el nombre con el producto en cuestión, son esos pedacitos de caramelo que te estallan en la boca. Si bien los siguen vendiendo, fácilmente deben haber pasado unos 25 años desde la última vez que los probé). Algo hay de esas dos golosinas en mi vestuario y en las fotos de hoy.
No me gusta demasiado el rosa en sus versiones más pálidas, pero alguna que otra prenda tengo y las uso con determinados colores/ tonos. Por ejemplo, una de las parejas que me gustan es rosa pálido + blanco = palito de la selva en su sabor original, que era el que yo comía. De ahí la combinación de este día, con un color vibrante para cortar tanta pastelería (el azul) y un toque muy pequeño de verde (el color que, en mi particular opinión, mejor va con el rosa en casi todos sus tonos).
Si bien ya a la hora en que publico esto la cosa está más para piloto y botas de lluvia, el día fue lo suficientemente amable como para estar vestida así:
-blazer blanco de algodón con terminación de broderie en puños y solapa y cinta para atar en la cintura, comprado hace cinco años en Amorío, un diminuto local de la calle Borges que no sé si seguirá existiendo.
-vestido rosa cruzado de Materia de hace 10 años, reciclado como remera atando el ruedo en forma de lazo. Como es bastante escotado, debajo llevo musculosa de satén nude,
-jean azul eléctrico de Vitamina,
-en la solapa del blazer: prendedor con strass verde de Nina Piu,
-uñas lima de Regina, para añadir otro toque verde,
-mis zapatitos glitterosos de Paruolo (que son lo más nuevo de todo el conjunto),
-y para hacerle compañía a los zapatos es que -quién diría- tengo en mano el termo pink glitter en un par de fotos (hay que reconocer que el día se prestaba para tener el mate a mano).
El glitter del termo, además de hacerme acordar a los mencionados pop rocks, es casi igual al de unos mocasines de esta colección de Paruolo que me encantan… pero mantengo mi decisión de no comprar ropa y zapatos durante esta temporada. Veremos en las liquidaciones.
Besos y un dulce y plebeyo fin de semana

Yo nací con tacos, Ricky, pero…

…a veces, uso chatas (ssshhhhhh).
Por muchos años en mi vida jamás usé zapatos planos para salir a la calle, salvo un par de zapatillas muy ocasionalmente, cuando la ocasión lo requería.
Hoy en día, y después de haber hecho sufrir a mis pies durante largos años en nombre de la coquetería, cada tanto les doy un respiro y uso zapatos sin tacos. Obviamente no son los que me llaman la atención ante una vidriera y reconozco que me cuesta optar por ellos, pero -en nombre de la comodidad- en los últimos años aprendí a respirar hondo y comprarlos igual (muchas veces me hacen doler igual, pero esa es otra historia).
A veces se da la feliz circunstancia fortuita de que el hecho de que un zapato no tenga taco coincide con que además me gusté por algún motivo. En este caso, porque tienen glitter. Ya está por demás demostrado que me gustan los zapatos brillantinosos.
Esta temporada Paruolo me dio el gusto y hay varios modelos con brillo. Los oxford decididamente no me interesan, pero me compraría todos los demás. Por ejemplo, los mocasines no son mucho lo mío pero hay unos de glitter fucsia que no me molestaría (voy a ser honesta: me encantaría) tener en mi placard.
Por ahora me compré los “flats” con el mismo glitter de mis zuecos. El precio real es de $429, pero obviamente siempre se puede agarrar algún descuento.
Los usé son:
-mi jean negro cigarette de Zara
-una blusa shiny violeta muy vintage e irregular que nació de un retazo de tela que me gustó mucho, hace ya varios años. Ya es un poco demasiado hippie para mí, pero cada tanto la sigo usando
-musculosa blanca de Zara
-y pulsera verde como único accesorio.
Un beso