Love is life

Hoy, simplemente, me inspiro en la filosofía Ho’oponopono (por cierto, muy interesante) y me limito a repetir lo que dice mi remera: Love is life.

La compré en una época difícil de mi vida (esta) como un mensaje de esperanza. Ya sé, es una manera muy emocional de racionalizar el consumo. Pero sentía que, más allá de todo el caos que me rodeara y que hubiera en mi interior -como es adentro es afuera, para seguir en la misma línea de pensamiento-, me hacía bien usar esa remera con ese texto. Necesitaba energías positivas en un momento crítico (los genios del marketing, por supuesto, especulan con sentimentales como yo). El amor vende, finalmente. Por lo menos, remeras que contengan esa palabra.

De manera que los ítems de este semi-look (ya expliqué el por qué no estoy mostrando zapatos) son:

-remera gris melange (también viene en blanco y negro) de esta temporada de Allô Martínez. La gracia -y eso influyó en mi decisión de compra- es que tiene un amplio escote en la espalda,

-bandeau gris de Forever21,

-short de Oxdans,

-y, como accesorios: los ultraconocidos brazaletes plateados, uno de Indian Emporium y el otro de Nina Piu. Y el colgante de coronita de María Rivolta

besos

Anuncios

Excéntrica

De acuerdo a la definición que se la da socialmente, una persona excéntrica es alguien que da la nota, que siempre marca una posición diferente a la de los demás, a veces sin necesidad siquiera de hablar. Aunque no haga nada, quienes la rodean saben que no es igual a ellos. Parafraseando el mensaje del tatuaje del (según muchos) peor capítulo de Lost: camina entre ellos, pero no es uno de ellos.
Si nos atenemos a un estricto sentido geométrico, “excéntrico” se refiere a algo que está fuera de un determinado centro o tiene un centro diferente (por ejemplo, al de otra figura dentro de la cual esté incluido).

En ese sentido, me reconozco como excéntrica. Mis elecciones de vida poco tienen que ver con los caminos convencionales de mi -por llamarlo de alguna manera, no casualmente geométrica- “círculo de pertenencia”. Y, en consecuencia, tiendo a relacionarme con personas que, de una manera u otra, se apartan de la “norma”.
Sin embargo -y a la vez- todas esas elecciones de vida no son guiadas por el afán de alejarme de ese simbólico centro “social”, sino por el objetivo de encontrar mi propio centro y el de todos los huracanes que me toca atravesar (y en este momento estoy metida en uno importante y que me afecta mucho). Como dice una de las cartas de mi tarot osho zen (para quienes no lo conocen, no es predictivo sino que más bien es un juego de autoconocimiento y comprensión del presente): si te aferras al exterior de la rueda, puedes marearte. Desplázate hacia el centro del ciclón y relájate, sabiendo que esto también pasará.
Pero, a veces, cuanto más tratamos de estar en nuestro propio centro, más “excéntricos” resultamos para los demás. Por eso, cuando hace unas semanas vi la remera con el texto “Excentrique” en Ay Not Dead, me sentí identificada y la compré. Por lo menos en el local donde hice la compra (el s-mall de Recoleta) la tenían en gris y en rosa muy pálido. No soy muy de los pasteles pero no tenía remeras de ese color y me pareció bien tener alguna para combinar con tonos más fuertes.
En este caso la acompañé con:
-mi vestido de Jazmín Chebar verde, rosa y dorado de la temporada pasada (en la última foto me saqué la remera para que se viera),
-cinturón de gamuza negra con flecos de Delaostia. Amo el estilo country (música incluida) y los flecos tienen mucho que ver con él, de manera que en cuanto lo vi supe que era para mí. Queda como una especie de sobre-falda (y lo uso bastante con jeans, ya lo mostraré),
-aros en verde y dorado de Nina Piu que hace bastante he mostrado),
-y pulsera “bola de espejos” de Folk (también la había visto antes en Isadora, más cara).
En cuanto a los zapatos… la verdad, no estoy con muchas ganas de mostrarlos porque tengo ganas de mostrar los míos (que todavía no están listos). Pero este conjunto en particular lo acompaño con mis zuecos glitter de Paruolo. Para mí son muy normales pero sé que en general llaman la atención y la mayoría de las veces -aunque el glitter se use ya hasta para los esmaltes de uñas- me hacen algún comentario sobre ellos.
Besos

De a poco

después de mi viaje cumpleañero a Uruguay (para quienes no saben, cumplí 34 el 29/6) y de varias otras cosas que están pasando en mi vida, intento retomar este espacio. De a poco.
Hoy comienzo con lo que visto justamente hoy. Es todo viejo, en un par de casos muy viejo. Las compras siguen estando lejos de mi panorama.
Items:
-pollera tubo negra de gasa con enagua de EF, de hace 15 años aprox. (de hecho la marca ya no existe),
-blusa blanca de viscosa con jabot que yo usaba cuando tenía 15 años y adhería al look “piratas del caribe” ya que el corte es muy amplio, como se ve en las fotos. Con algo ajustado abajo, me sigue gustando esta prenda, aunque hace mucho tiempo que no la usaba. Es de D’antin, marca de mi adolescencia que dudo siga existiendo,
-collar de “perlas” con moño de raso de Indian Emporium,
-brazaletes plateados para sostener los puños de las mangas y lograr un mayor efecto “balloon”. Uno es de Indian Emporium y otro de Nina Piu,
-medias negras,
-mi blazer negro Delaostia,
-y para el dar el toque de color, mis botas Paruolo suela -virando al ladrillo como se ve, de forma intencionalmente exagerada, en una de las fotos-, cinturón Nina Piu al tono y guantes de cabritilla esmeralda de Carpincho.

besos

Guías y rutas

Será que como me voy de viaje por mi cumpleaños (a Uruguay, por supuesto) dentro de unos días me estoy poniendo turística a nivel inconsciente… no sé. La cuestión es que el viernes coincidieron en mi vida las palabras “ruta” y guía”, con todos los significados -literales y metafóricos- que ellas denotan y connotan.
Hablando de “inconsciente” les cuento que el viernes fui a ver una obra de teatro off llamada “El Guía”, donde actúa Jazmín, la dueña de Bimba, la propuesta vintage que presenté hace unos días y de la que se ha hablado también en blogs amigos. Por cierto, aún me falta mostrar 2 de las 3 prendas que compré en Bimba; ya las verán.
La obra tiene mucho que ver con la terapia y la psicología en general, pero se vale de esos recursos para hablar de temas universales de los que -directa o indirectamente- somos muchas veces protagonistas o testigos. El trabajo de los actores (5 en total) es muy intenso; la energía que despliegan es tanta que es difícil permanecer indiferente. En definitiva, es una obra que recomiendo y pueden ver los viernes a las 21 horas en el centro cultural “El Portón de Sánchez”, en Sánchez de Bustamente 1034 (a metros de avenida Córdoba).
Para saber más de la obra, pueden consultar su blog: elguiaobradeteatro.blogspot.com.
En las fotos, lo que me puse para ir al teatro (en rigor de verdad estuve todo el día vestida así, por eso lo califico como “look de día”). Fueron sacadas muy a las apuradas, de manera que no tienen mucho detalle. Pero, salvo los aros, ya he mostrado todas las prendas.
Items:
-remera Complot del año pasado donde está el tema de las rutas con la famosa frase de William Blake “la ruta del exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Una frase muuuy Osho, además.
El tema con las remeras de Complot es que ni bien las sacan las usan tantas pero tantas chicas que a veces se lucen más a la siguiente temporada, cuando la vista ya no está tan saturada con la misma frase o estampa. De todos modos, por supuesto he usado bastante la remera el año pasado también.
-debajo de ella, la clásica camiseta de microfibra (Cocot)
-sobre ella, el chaleco peludo de Markova off white (comprado el año pasado, pero este año con el auge de las prendas peludas tienen símiles por todos lados)
-el pantalón elastizado negro con apliques animal print de Jazmín Chebar (una de mis últimas compras de este año)
-mis botas largas suela de Paruolo (en las fotos salieron bastante oscuras)
-pulseras doradas de Nina Piu
-aros colgantes muy largos, con cadenitas, plumitas, pompones y pelotitas (para hacerle honor a lo de “la ruta del exceso”) también de Nina Piu. Se lucen mucho más con prendas de verano cuando no “chocan” tanto con la ropa, pero tenía ganas de usarlos.
Aviso parroquial: estoy en proceso de búsqueda de una reflex usada (una nueva se me va bastante de presupuesto en este momento), si de casualidad alguien que esté leyendo tiene una en venta, agradecería que me enviara un mail con los datos.
Besos

Amazónica

Amo los caballos y quizás sea por eso que me encanta la ropa que tiene un aire ecuestre. Entre otras cosas, me gustan mucho los blazers con faldones.
El que usé hoy es casi casi una levita, comprado hace dos años en Paula (CDA). Me acuerdo de que lo tenían en azul marino también; con placer hubiera comprado los dos pero no pude… quizás lo encuentre algún día en un outlet. En verde inglés también me gustaría tenerlo, eso es incluso más fácil porque basta con encontrar una buena modista.
Al ver las fotos, noté que 1) la camisa está bastante arrugada abajo, cosa que solucioné luego planchándola y 2) en casi todas ellas salí con la mano en el pelo. En parte se debe a que quería que se vieran las uñas celestes, pero puede deberse también a que inconscientemente trato de ordenar todos los pensamientos que bullen en mi mente cual mujeres en un local con el -35% de sorpresa Santander Río (no es mi caso; no sólo que ya no compro ropa, tampoco estoy comprando cosas para mi casa. Salvo comida que, todavía, consumo).
Además del blazer, me vestí con:
-camisa Cardón negra con gran escote con volados
-sobre ella, remera sin mangas negra de pana sintética NN, muy viejita pero sin mucho uso
-pañuelo de seda (si le creemos a la etiqueta… nunca quemé un hilo) en cuadrillé blanco y negro
-mi jean negro cheap Normandie
-cinturón de Todo Moda (el de $16)
-muchas pulseritas doradas y negras de Nina Piu
-cartera animal print para darle un toque que levantara los colores sobrios
-y botas color “hielo” de Ferraro, del año pasado.
Abro paréntesis para contar algo que varios de mis lectores no saben: estoy armando una pequeña colección de zapatos que por supuesto mostraré cuando vea la luz (faltan unos cuantos meses). En este momento estoy haciendo muestras para mi uso personal (la primera estará lista dentro de un mes aprox.) y charlando con mi instructor en el tema, que es maestro zapatero, él -que está desde hace muchos años en eso y sabe bastante del paño- me contó que Ferraro es una de las mejores opciones en cuanto a calzado argentino en su gama. En lo personal, es una marca que me gusta mucho. Pero mis propios zapatos van a ser diferentes y tendrán una particularidad que los hará bastante especiales. Ya los verán: cuando conozcan el primer par, estoy segura de que se darán una idea del espíritu de la colección y de sus particularidades.
Por ahora, debo seguir haciendo otras cosas, así que me despido. Besos

Little blouse of the prairie

Hoy les presento la primera de mis compras de Bimba (que, finalmente, fueron 3 que estimo prorratear bastante). Y con esto se cierran las compuertas de las compras hasta nuevo aviso.
Se trata de una blusa muy estilo little house on the prairie… más precisamente, muy Caroline Ingalls. Pero la combiné con una faja animal print más digna de la mamá de Nelly Olson.
La blusa, negra y de género “asedado” tiene un tipo de corte que me encanta, por eso la vi y supe que era para mí (gracias Jazmín por mostrármela): detalles de recortes -en este caso, en forma de pico tanto en la delantera como en la espalda-, mangas amplias y cuello semi-alto. Es muy versátil, se podría usar con muchas cosas y como la pienso usar mucho, ya publicaré otras combinaciones.
Por el lado emocional (cosas que ocurren con la ropa vintage y de las que hablé algo en la entrada dedicada a Bimba) esta prenda me hace acordar mucho pero mucho a algunas cosas que cosía mi tía abuela… una historia bastante triste que si algún día escribo la novela de mi vida contaré. Ahora, lo importante es darle una nueva historia a esta prenda en cuestión.
Hoy la usé con:
-mis “jeggins” negros de Zara,
-botas texanas verdes de Ferraro,
-faja animal print de hace muchos años,
-pulsera Nina Piu con otro estampado animal print
-y aritos con colgante de mariposa
-no salió en las fotos pero, como abrigo, la capa verde de rapsodia que mostré en otra entrada “little” (little green riding hood).
La próxima vez que use esta blusa les muestro con más detalle la espalda.
Besos
pd. sí, todavía no me arreglaron la pared

To fit or not to fit

Entre las preguntas y cuestiones que hoy inundan todos los terrenos de mi vida, probablemente la que le da título a este post no sea la más importante.
Pero, dado que en las fotos aparece un elemento representativo de esa cuestión, me ocupo de ella.
En pos de poder desarrollar un proyecto profesional -que avanza paso a paso- además de suspender mis compras de ropa, tuve que recortar otros gastos. Por ejemplo, el del gimnasio (megatlon se estaba yendo a las nubes y sólo tenía el descuento del club europeo que no es que bajaba tanto la cuota). Por lo tanto, incorporé a mi vida (o estoy tratando de hacerlo) el ejercicio diario de otras maneras: salir a caminar y a correr y hacer rutinas con la fit ball que aparece en las fotos.
Ya había probado la fit ball hace exactamente 10 años (cuando hacía pilates en el entonces spa de Tamara di Tella) y esporádicamente en el gimnasio hace mucho menos tiempo, pero nunca de manera constante. ¿Funciona? ¿No funciona? A fin de año examinaré el estado de mis músculos y les contaré.
Equipo (de ayer, hoy estoy trabajando en casa y no me vestí para salir al mundo aún):
-blusa/ vestido Vitamina que ya he mostrado unas cuantas veces
-debajo de él, camiseta de microfibra de Cocot
-medias negras de la competencia (Silvana)
-botas negras de Paruolo de hace 3 años
-sweater entre verde seco y gris con hilitos de lurex y tejido abierto, comprado en la mercería en 2007
-sacón verde agua Jazmín Chebar -con hilitos de colores en la trama- comprado en la misma época que las botas
-prendedor Nina Piu y pulsera Mundana que también he usado recientemente.
Hasta pronto (espero)