Sólo otro pequeño vestido negro

Por hoy, voy a dejar un poco mis devaneos literarios de los últimos posts y voy a retomar el tema moda con un clásico; el pequeño vestido negro, en honor a que hoy es el cumpleaños de la persona que más quiero en el mundo y aledaños: mi hermano.

No es que vayamos a festejarlo con alguna salida (al menos, la salida no será conmigo) pero me pareció que la ocasión bien valía la pena para imaginar que sí y de paso mostrarles un vestido que, aunque compré hace bastante, nunca mostré en el blog.

El LBD en cuestión es de Ona Saez, de un solo hombro como me gustan a mí, y con un lazo a la cintura. Puro y simple, así que lo personalicé un poco con accesorios muy de mi estilo.

-Por un lado, la vincha con plumas de todomoda. A juzgar por muchas fotos que vi últimamente, advierto que el tema de los tocados llamativos está atravesando un cierto revival, al menos en esos eventos donde las grandes marcas “se unen con el arte”, como les gusta decir a sus organizadores. Sin duda, muchas de las personas que los usan quieren hacerse las raras. Definitivamente yo soy rara, así que puedo usarlos sin ningún complejo.

-Por otro lado, los zapatos con tachas de forever21 que eran una rareza cuando los compré. Ahora las tachas en los zapatos ya son lo más naturalizado y masivo del universo.

-Y, por último, el prendedor de cuero en forma de moño hecho por mis manos laboriosas (en algo me tengo que ocupar) y cuyo paso a paso expliqué en La vida es un bricolage.

Las uñas me quedaron bicolor porque cuando estaba probando el efecto “papel de diario” del que hablé en Escrito en el cuerpo, lo probé sobre dos colores. Y no me disgusta tener las manos en duotono, de manera que así quedaron.

Besos

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So long

Amo mi idioma natal, pero eso no me impide querer a otras lenguas y reconocer que -a veces- hay ciertas expresiones extranjeras que describen una situación mejor de lo que podría hacerlo cualquier expresión “nativa”. Por eso la elección del título de mi post de hoy, cuyo sentido comprenderán cuanto hayan terminado de leer esta pequeña crónica.
Comienzo presentándoles parte de mi look del sábado al mediodía, donde lo central son las pulseras: una con todos los colores del arco iris y varias “estilo rapsodia” (colores + dorado intercalados en franjas verticales), por supuesto más baratas que aquellas. Todas fueron compradas en Isadora hace algunos días.
Por el otro wing: brazalete multicolor de Las Penélope, también de la colección de esta temporada.
Esta parte del look se la dedico a un grupo de amigas con las que nos juntamos a tomar el té (es que somos todas muy ladies), ya que en él hay varias devotas de las pulseras de todo tipo y color.
La parte de la vestimenta en sí es total white, que de paso les digo que es otro de los 25 ítems de la primavera/ verano europea, de acuerdo al sitio madmoizelle. En este caso, las prendas son:
-Top de hilo (en rigor de verdad off white) de Las Pepas, con mucho volado, comprado hace varias temporadas.
-Y abajo: pollera blanca system basic.

The kiss goodbye
Así vestida me fui a godoy cruz y libertador a hundirme en un sillón y mirar una araña de colores pasteles mientras me miraba al espejo y repetía la frase que da título a este post.
Y sí, mi pelo estaba so long. Y por eso se merecía un so long, goodbye, etcéteras.
Dicen que siempre hay razones detrás de un cambio de imagen importante, y no voy a desmentir esa teoría porque en mi caso siempre fue así. Como ejemplo tomo mi abrupto cambio de castaña chocolate a rubia cuasi platinada -para espanto de mis amigas intelectuales de Sociales- en el 2006, una época muy densa de mi vida donde necesitaba un cambio.
Y ahora (afortunadamente por otros motivos) también necesito un cambio en mi vida, y creo que comenzar con la propia imagen es una manera de decirle a la vida que estamos listos y preparados para que ese cambio que tanto necesitamos nos golpee la puerta de una vez, que ya tenemos la pava en el fuego y el key lime pie en el horno.
De manera que gracias a Juan del equipo de Javier Luna, eso fue lo que quedó plasmado en mi cabecita este sábado. Ya vieron como llegué, los invito a ver cómo me fui… (bueno, no exactamente… brushing mediante me fui notablemente más prolija, pero la prolijidad en el pelo es algo que no va mucho conmigo).
Antes, les cuento qué visto en las fotos:
-musculosa negra “rasada” de Normandie, bien barateli ($39)
-falda cereza tornasolada, herencia familiar
-aritos de forever 21 que ya he mostrado
-y el brazalete multicolor de Las Penélope
Ahora sí:
(cha chan!)

Con este post me despido posiblemente hasta la semana que viene ya que es probable que me tome unos días de vacaciones y por eso esta semana necesito correr. Dado que voy a disponer de nuevos escenarios durante esos días, prometo armar algunas producciones y publicarlas a partir del próximo fin de semana o del lunes, si es que el módem movistar uruguayo lo permite.
Será hasta entonces, entonces

Samba de fin de janeiro

El fin de semana leí en un sitio francés una lista de los 25 ítems clave de la primavera/ verano 2011. Ya iré hablando de varios de ellos, pero para comenzar elijo el de los “colores stabilo” y armo un outfit digno de un dance floor para despedir un enero que para mí, literalmente, fue un baile.
Así empezó, así transcurrió; es justo que así acabe y que sea yo y no las circunstancias las que musicalicen este día. No sé si saldré de disco night pero por lo menos me quedaré sambando en casa.
Un “stabilo” es un resaltador, denominación derivada justamente de una famosa marca europea. De todos modos, quienes no gustan de los colores flúo pueden quedarse tranquilos porque ya no se trata de tonos fluorescentes sino de tonos plenos y saturados de la familia de colores típica de los resaltadores: amarillo, verde, azul, anaranjado, rosa (y también un poco de lila/ violeta).
De manera que para armar mi look de hoy elegí una prenda en un color bien saturado: un azul casi eléctrico. La prenda azulada en cuestión fue comprada hace un año en Ona Sáez, es una blusa de un solo hombro satinada con cintura elastizada y un gran moño con una larga cinta que para mayor comodidad anudé. Y para acompañar con otro toque de paleta stabilo, me puse los zapatos verdes que presenté en el post anterior.
El jean (azul oscurísimo para hacer contraste con la blusa y destacarla) es de kosiuko de hace años; es recto con botamanga amplia y está contorneado por lentejuelas traslúcidas que le dan el toque disco.
Como accesorios: brazaletes plateados de $2 de Indian Emporium y mi colgante de coronita de María Rivolta.
And that´s all.