So long

Amo mi idioma natal, pero eso no me impide querer a otras lenguas y reconocer que -a veces- hay ciertas expresiones extranjeras que describen una situación mejor de lo que podría hacerlo cualquier expresión “nativa”. Por eso la elección del título de mi post de hoy, cuyo sentido comprenderán cuanto hayan terminado de leer esta pequeña crónica.
Comienzo presentándoles parte de mi look del sábado al mediodía, donde lo central son las pulseras: una con todos los colores del arco iris y varias “estilo rapsodia” (colores + dorado intercalados en franjas verticales), por supuesto más baratas que aquellas. Todas fueron compradas en Isadora hace algunos días.
Por el otro wing: brazalete multicolor de Las Penélope, también de la colección de esta temporada.
Esta parte del look se la dedico a un grupo de amigas con las que nos juntamos a tomar el té (es que somos todas muy ladies), ya que en él hay varias devotas de las pulseras de todo tipo y color.
La parte de la vestimenta en sí es total white, que de paso les digo que es otro de los 25 ítems de la primavera/ verano europea, de acuerdo al sitio madmoizelle. En este caso, las prendas son:
-Top de hilo (en rigor de verdad off white) de Las Pepas, con mucho volado, comprado hace varias temporadas.
-Y abajo: pollera blanca system basic.

The kiss goodbye
Así vestida me fui a godoy cruz y libertador a hundirme en un sillón y mirar una araña de colores pasteles mientras me miraba al espejo y repetía la frase que da título a este post.
Y sí, mi pelo estaba so long. Y por eso se merecía un so long, goodbye, etcéteras.
Dicen que siempre hay razones detrás de un cambio de imagen importante, y no voy a desmentir esa teoría porque en mi caso siempre fue así. Como ejemplo tomo mi abrupto cambio de castaña chocolate a rubia cuasi platinada -para espanto de mis amigas intelectuales de Sociales- en el 2006, una época muy densa de mi vida donde necesitaba un cambio.
Y ahora (afortunadamente por otros motivos) también necesito un cambio en mi vida, y creo que comenzar con la propia imagen es una manera de decirle a la vida que estamos listos y preparados para que ese cambio que tanto necesitamos nos golpee la puerta de una vez, que ya tenemos la pava en el fuego y el key lime pie en el horno.
De manera que gracias a Juan del equipo de Javier Luna, eso fue lo que quedó plasmado en mi cabecita este sábado. Ya vieron como llegué, los invito a ver cómo me fui… (bueno, no exactamente… brushing mediante me fui notablemente más prolija, pero la prolijidad en el pelo es algo que no va mucho conmigo).
Antes, les cuento qué visto en las fotos:
-musculosa negra “rasada” de Normandie, bien barateli ($39)
-falda cereza tornasolada, herencia familiar
-aritos de forever 21 que ya he mostrado
-y el brazalete multicolor de Las Penélope
Ahora sí:
(cha chan!)

Con este post me despido posiblemente hasta la semana que viene ya que es probable que me tome unos días de vacaciones y por eso esta semana necesito correr. Dado que voy a disponer de nuevos escenarios durante esos días, prometo armar algunas producciones y publicarlas a partir del próximo fin de semana o del lunes, si es que el módem movistar uruguayo lo permite.
Será hasta entonces, entonces
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Pink Panther meets Calamity Jane

Sí, lo admito. Como en el fondo me siento una versión siglo XXI de Calamity Jane, para sacarme de mis texanas -en especial de estas nuevas- me van a tener que operar, por lo menos en diciembre. En enero les daré un descanso antes de que se me derritan (o ellas o mis pies). Salvo que me vaya a la playa un par de días, y entonces las usaré con shorts.
Las mentadas botas que estoy usando formaban parte de mi wish list, así que un problema menos para papá noel (que, de todos modos, no pasa por casa). Aprovechando el descuento del 30% de Club La Nación en Wanama, me las compré hace unos días.
Por cierto, ayer -al menos en el local de Paseo Alcorta- estaban haciendo descuento de 30% con todas las formas de pago (no entré a revisar los precios pero voy a darles un voto de confianza y asumir que el descuento era real).
Aun con el -30% a cuestas, como las lectoras conocedoras de precios podrán imaginar, con lo que pagué las botas puedo comprar todo el resto del outfit, e incluso me sobraría.
Items:
-Las mencionadas texanas, blancas con estampado de rosas (las deben haber usado para un desfile porque adentro tenían un papelito que decía “Soledad”).
-Jean Normandie comprado el año pasado a $39, elastizado y negro. La verdad es que no le doy mucho uso, pero cada tanto me saca de apuro y por el precio no puedo pedir más.
-Musculosa blanca elastizada Zara, que ya he mostrado y me costó lo mismo que el jean.
-Cardigan rosa intenso (si consultamos el pantone no es propiamente “fucsia”) de esos que venden en zara en varios colores ($119).
-Pañuelo froufrou de Las penélope (eso sí diría que es fucsia), comprado hace unos meses.
-Aros verdes de Nina Piu de este temporada y pulsera de la misma marca, comprada el año pasado (ambas cosas $20 aprox.).
-Y cartera Todo Moda con flores bordadas, muy playera ($69, la vi también en rojo medio coral y azul).
-Uñitas hot pink: Maybelline.

El viernes tuve fiesta nocturna, pero no saqué foto del look. Esta semana, si puedo, lo recreo y lo subo.

Armando el arbolito

Antes de dedicarme a este post, estuve releyendo y respondiendo algunos de los comentarios que amablemente me han dejado algunas de mis lectoras, y fue un placer hacerlo dado que el espíritu de los blogs que más me gustan se funda en el diálogo y en el intercambio de opiniones. Apelo a su comprensión por no haber respondido oportunamente (situación que es posible que se prolongue hasta fin de año); este semestre resultó -y aún resulta- agotador para mí, en parte por mis propias elecciones.
En uno de esos comentarios que respondí, justamente en relación al post de ayer, decía que no soy -o no era- muy de usar accesorios. No es que no me gusten, es que me causa una especie de molestia -muy difícil de definir con exactitud- llevar cosas que cuelguen de, o circunden, determinadas partes de mi cuerpo (las carteras también me resultan incómodas, pero una se acostumbra porque es muy difícil prescindir de ellas).
Puede que haya una compleja y oscura razón inconsciente detrás de todo eso pero, en todo caso, de un tiempo a esta parte estoy tratando de incorporar el mágico universo de los collares, las pulseras, los aros y los anillos a mi vida. Me cuesta, pero me gusta el resultado porque reconozco que esos agregados personalizan mucho cualquier cosa que vistas, por masiva que sea.
Sobre el outfit de hoy:
Como quienes me conocen saben, por motivos varios no celebro las fiestas, y eso de armar el arbolito ya perdió hace tiempo el encanto para mí. Pero, como en el fondo disfruto de ver árboles con decoraciones super personales y diferentes, este año decidí innovar y sentirme marta minujín por 15 minutos haciendo una auto-instalación artística que podría llamarse “soy mi propio arbolito”.
Y como se ve que las musas escucharon mi intención, este domingo alguien me hizo un presente… y yo formo parte de ese club que no termina de romper el papel de regalo que ya se está poniendo aquello que le regalaron, así que esta era LA ocasión para hacerlo. El obsequio en cuestión es un vestido negro muy simple de forever 21, con corte en la cintura y falda levemente balloon que recuerda un poco (bueno: hay que poner algo de voluntad) la parte inferior de la copa de un pino.
Es MUY corto para usar así nomás en la ciudad, el uso solitario creo que está reservado sólo para la playa; acá hay que usarlo con shorts o calzas y, hoy, elegí la segunda opción, para terminar de delinear el “pino”. En cualquier momento reservo sala en el malba y hago la expo. O bien me voy a la de Marta y me quedo quietita en un rincón. Apuesto a que el 99% de los asistentes pensarían que soy parte de la muestra y que en cualquier momento van a poner cajitas de regalos a mi alrededor mientras yo canto villancicos en simultáneo.
Es cierto que podría haber usado una de mis tantas prendas verdes en lugar del vestidete, pero tomando en cuenta mi poca onda con respecto a los rituales navideños, iba a parecer el grinch ambulante y no era la idea.
Items que acompañan al vestido:
-el sucedáneo de las guirnaldas: un collar de cadenas multicolores de Las penélope (no recuerdo el precio exacto, pero es más barato que el del look de ayer),
-haciendo las veces de lucecitas: cinturón de lentejuelas multicolores también de forever 21 (precio USA: u$s 5, precio aduanero: mejor no recordarlo),
-y como la estrella de la punta: gafas multicolor que vi rastreando baratijas en Principeska y me parecieron un buen complemento para este ensamble ($40).
Zapatos todavía no me puse, pero vendrían bien unas sandalias con moño para representar los regalos del pie del árbol.

Y los que se preguntan si voy a salir a la calle así o es sólo que me pegó mal el 8 de diciembre, es porque no me conocen. La respuesta es obvia.