Susanita

Hoy: vestido largo animal print -y, por lo tanto, no discreto- + accesorios (tampoco discretos).

El vestido es NN, de esos que inundaron los negocios esta temporada: creo que todos lo tenían en alguna versión. Manchita más o menos, en un género u otro, pero lo he visto en muchas vidrieras. Simplemente elegí y adquirí uno de los tantos que andaban dando vueltas por ahí. Quería una prenda animal print que me vistiera de arriba a abajo.

Como todas sabemos, en los casos donde una prenda tiene tantas copias, los accesorios son clave en el objetivo de darle un toque personal. Por eso elegí dos con mucha presencia: el cinturón estilo “domadora de circo” de Jazmín Chebar y el collar con flor turquesa de Positivo (y, aunque no se ven mucho, mis uñas también están pintadas de ese color). Y nada más.

Para no dar pie a interpretaciones erróneas del título: el gen “susanita” no forma parte de mi ser. Pero en el imaginario colectivo -al menos de la Argentina- ya está fuertemente arraigada la asociación entre el animal print y ella la estrella, Susana Giménez. No debemos parecernos en casi nada, pero en el gusto por el animal print, sí.

Antes de despedirme, anuncio parroquial: los invito a visitar mi nueva página reúne-perfiles: http://flavors.me/planetariana.

Besos

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Fondo blanco

Hoy les presento una de mis últimas adquisiciones anteriores a esta nueva etapa de abstinencia de compras: un short de Jazmín Chebar, de esta temporada. Sobre un fondo blanco -también viene en negro, pero a mí me gusto más esta versión- se destacan manchitas y pinceladas en colores flúo. Supe que era para mí ni bien posé mi mirada sobre él, tal como me sucedió con el vestidito Río.
Probé combinarlo con muchísimas cosas y siento que va bien con todas pero, para presentarlo acá, elegí redoblar la apuesta flúo con un vestido deportivo (que adapté para el uso urbano), también comprado este año. En algunas fotos sale anudado y en otras por debajo del short. No es muy largo así que se adapta a ambos usos.
Para imaginar que estoy en la playa (en algún momento ahora desconocido para mí me pasearé con este conjunto), agregué sombrero -de la Feria de las Naciones- y canasta de mimbre. Ya conté la historia de esa canasta: la compré hace poco más de un año en Normandie a $39, luego de haberla visto a más de $100 en dos lugares muy top.
Como accesorios, además:
-brazalete plateado -muchas veces mostrado- de Indian Emporium
-y mi pañuelo de mariposas de Forever 21, a manera de cinturón
Besos

Excéntrica

De acuerdo a la definición que se la da socialmente, una persona excéntrica es alguien que da la nota, que siempre marca una posición diferente a la de los demás, a veces sin necesidad siquiera de hablar. Aunque no haga nada, quienes la rodean saben que no es igual a ellos. Parafraseando el mensaje del tatuaje del (según muchos) peor capítulo de Lost: camina entre ellos, pero no es uno de ellos.
Si nos atenemos a un estricto sentido geométrico, “excéntrico” se refiere a algo que está fuera de un determinado centro o tiene un centro diferente (por ejemplo, al de otra figura dentro de la cual esté incluido).

En ese sentido, me reconozco como excéntrica. Mis elecciones de vida poco tienen que ver con los caminos convencionales de mi -por llamarlo de alguna manera, no casualmente geométrica- “círculo de pertenencia”. Y, en consecuencia, tiendo a relacionarme con personas que, de una manera u otra, se apartan de la “norma”.
Sin embargo -y a la vez- todas esas elecciones de vida no son guiadas por el afán de alejarme de ese simbólico centro “social”, sino por el objetivo de encontrar mi propio centro y el de todos los huracanes que me toca atravesar (y en este momento estoy metida en uno importante y que me afecta mucho). Como dice una de las cartas de mi tarot osho zen (para quienes no lo conocen, no es predictivo sino que más bien es un juego de autoconocimiento y comprensión del presente): si te aferras al exterior de la rueda, puedes marearte. Desplázate hacia el centro del ciclón y relájate, sabiendo que esto también pasará.
Pero, a veces, cuanto más tratamos de estar en nuestro propio centro, más “excéntricos” resultamos para los demás. Por eso, cuando hace unas semanas vi la remera con el texto “Excentrique” en Ay Not Dead, me sentí identificada y la compré. Por lo menos en el local donde hice la compra (el s-mall de Recoleta) la tenían en gris y en rosa muy pálido. No soy muy de los pasteles pero no tenía remeras de ese color y me pareció bien tener alguna para combinar con tonos más fuertes.
En este caso la acompañé con:
-mi vestido de Jazmín Chebar verde, rosa y dorado de la temporada pasada (en la última foto me saqué la remera para que se viera),
-cinturón de gamuza negra con flecos de Delaostia. Amo el estilo country (música incluida) y los flecos tienen mucho que ver con él, de manera que en cuanto lo vi supe que era para mí. Queda como una especie de sobre-falda (y lo uso bastante con jeans, ya lo mostraré),
-aros en verde y dorado de Nina Piu que hace bastante he mostrado),
-y pulsera “bola de espejos” de Folk (también la había visto antes en Isadora, más cara).
En cuanto a los zapatos… la verdad, no estoy con muchas ganas de mostrarlos porque tengo ganas de mostrar los míos (que todavía no están listos). Pero este conjunto en particular lo acompaño con mis zuecos glitter de Paruolo. Para mí son muy normales pero sé que en general llaman la atención y la mayoría de las veces -aunque el glitter se use ya hasta para los esmaltes de uñas- me hacen algún comentario sobre ellos.
Besos

Me río (de janeiro)

Sí, el título es un bluff, por supuesto. Los que me conocen (y los que sólo me conocen a través del blog pero saben leer entre líneas) sabrán que no estoy como para reírme de nada. Más bien es el sr. janeiro el que se me ríe en la cara con sus imágenes de playas de arenas doradas por todos lados, mientras mi escenario (bueno, el de muchos) sigue siendo la ciudad, sin pronóstico cercano de mar por ningún lado.
En fin, retomo este espacio para olvidarme por un rato de las amarguras de mi vida, no tiene sentido hablar de ellas.
Si bien catalogué a este look (que no es tal por completo, sino más bien la presentación de una de mis últimas compras de la temporada) como “look de día”, la realidad es que es adaptable a “look de noche” y, especialmente, a “look de playa”. Lo que daría por estar con este vestido y algún sombrerito tomando un daiquiri mirando el mar.
El vestido, llamado “Río” (de ahí el nombre del post, claro) pertenece a la actual colección de Jazmín Chebar. No conozco a Jazmín ni a nadie de esa empresa, pero esta última colección me gustó tanto tanto que, de haber tenido los recursos, hubiera arrasado con los locales. De todas las colecciones de las principales marcas del país de la temporada pimavera – verano, esta fue sin duda la que más me gusto y con la que más me sentí identificada, sobre todo por las combinaciones de colores -no aptas en general para clásicas- y la abundancia de prendas con un solo hombro (que forman parte de mis ítems preferidos).
Este vestido reúne esas dos características, como se verá en las fotos. Es de lycra y combina desprolijamente el azul intenso y el rosa flúo (podemos sospechar que se copiaron del flynn paff, aunque el azul de dicho caramelo es un poco más light). Tiene una sola manga y, del otro lado, un hombro descubierto. Se podría decir que es el pariente loco del vestido que me compré el año pasado también en JC, un poco más tranqui pero también de lycra y también asimétrico.
Reconozco que en la ciudad no me da para usarlo solo, pero se puede subir un poco (al ser corto y de una tela tan finita no queda mal) y usarlo como remera con shorts o una pollera. Con todo lo que sea denim combina perfecto. Igualmente reconozco que es el tipo de prenda que o amás o detestás; quienes conocen mis gustos saben que esta prenda es muy afín a ellos y por eso se las quería presentar.
Además cumple con una de mis teorías acerca de la ropa que es que, cuando uno está triste, tiene que vestir colores que de alguna manera equilibren o compensen esa condición. Esta prenda cumple con creces ese requisito.
Como accesorios: pulsera de Folk (comprada hace no tanto a $15) y aros de todo moda (creo que me costaron $12).
Y cambié el esmalte por otro brillantinoso de Regina. Ya se verá mejor en alguna próxima foto.
Besos

Guías y rutas

Será que como me voy de viaje por mi cumpleaños (a Uruguay, por supuesto) dentro de unos días me estoy poniendo turística a nivel inconsciente… no sé. La cuestión es que el viernes coincidieron en mi vida las palabras “ruta” y guía”, con todos los significados -literales y metafóricos- que ellas denotan y connotan.
Hablando de “inconsciente” les cuento que el viernes fui a ver una obra de teatro off llamada “El Guía”, donde actúa Jazmín, la dueña de Bimba, la propuesta vintage que presenté hace unos días y de la que se ha hablado también en blogs amigos. Por cierto, aún me falta mostrar 2 de las 3 prendas que compré en Bimba; ya las verán.
La obra tiene mucho que ver con la terapia y la psicología en general, pero se vale de esos recursos para hablar de temas universales de los que -directa o indirectamente- somos muchas veces protagonistas o testigos. El trabajo de los actores (5 en total) es muy intenso; la energía que despliegan es tanta que es difícil permanecer indiferente. En definitiva, es una obra que recomiendo y pueden ver los viernes a las 21 horas en el centro cultural “El Portón de Sánchez”, en Sánchez de Bustamente 1034 (a metros de avenida Córdoba).
Para saber más de la obra, pueden consultar su blog: elguiaobradeteatro.blogspot.com.
En las fotos, lo que me puse para ir al teatro (en rigor de verdad estuve todo el día vestida así, por eso lo califico como “look de día”). Fueron sacadas muy a las apuradas, de manera que no tienen mucho detalle. Pero, salvo los aros, ya he mostrado todas las prendas.
Items:
-remera Complot del año pasado donde está el tema de las rutas con la famosa frase de William Blake “la ruta del exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Una frase muuuy Osho, además.
El tema con las remeras de Complot es que ni bien las sacan las usan tantas pero tantas chicas que a veces se lucen más a la siguiente temporada, cuando la vista ya no está tan saturada con la misma frase o estampa. De todos modos, por supuesto he usado bastante la remera el año pasado también.
-debajo de ella, la clásica camiseta de microfibra (Cocot)
-sobre ella, el chaleco peludo de Markova off white (comprado el año pasado, pero este año con el auge de las prendas peludas tienen símiles por todos lados)
-el pantalón elastizado negro con apliques animal print de Jazmín Chebar (una de mis últimas compras de este año)
-mis botas largas suela de Paruolo (en las fotos salieron bastante oscuras)
-pulseras doradas de Nina Piu
-aros colgantes muy largos, con cadenitas, plumitas, pompones y pelotitas (para hacerle honor a lo de “la ruta del exceso”) también de Nina Piu. Se lucen mucho más con prendas de verano cuando no “chocan” tanto con la ropa, pero tenía ganas de usarlos.
Aviso parroquial: estoy en proceso de búsqueda de una reflex usada (una nueva se me va bastante de presupuesto en este momento), si de casualidad alguien que esté leyendo tiene una en venta, agradecería que me enviara un mail con los datos.
Besos

To fit or not to fit

Entre las preguntas y cuestiones que hoy inundan todos los terrenos de mi vida, probablemente la que le da título a este post no sea la más importante.
Pero, dado que en las fotos aparece un elemento representativo de esa cuestión, me ocupo de ella.
En pos de poder desarrollar un proyecto profesional -que avanza paso a paso- además de suspender mis compras de ropa, tuve que recortar otros gastos. Por ejemplo, el del gimnasio (megatlon se estaba yendo a las nubes y sólo tenía el descuento del club europeo que no es que bajaba tanto la cuota). Por lo tanto, incorporé a mi vida (o estoy tratando de hacerlo) el ejercicio diario de otras maneras: salir a caminar y a correr y hacer rutinas con la fit ball que aparece en las fotos.
Ya había probado la fit ball hace exactamente 10 años (cuando hacía pilates en el entonces spa de Tamara di Tella) y esporádicamente en el gimnasio hace mucho menos tiempo, pero nunca de manera constante. ¿Funciona? ¿No funciona? A fin de año examinaré el estado de mis músculos y les contaré.
Equipo (de ayer, hoy estoy trabajando en casa y no me vestí para salir al mundo aún):
-blusa/ vestido Vitamina que ya he mostrado unas cuantas veces
-debajo de él, camiseta de microfibra de Cocot
-medias negras de la competencia (Silvana)
-botas negras de Paruolo de hace 3 años
-sweater entre verde seco y gris con hilitos de lurex y tejido abierto, comprado en la mercería en 2007
-sacón verde agua Jazmín Chebar -con hilitos de colores en la trama- comprado en la misma época que las botas
-prendedor Nina Piu y pulsera Mundana que también he usado recientemente.
Hasta pronto (espero) 

Back on track

Hello again,
recién llegada de mis vacaciones les cuento que pasé lindos y soleados días, salvo un par con nubes y llovizna (que a diferencia de lo ocurrido en Buenos Aires no llegó a ser lluvia. Lamentablemente, porque una buena lluvia le hubiera venido bien a Uruguay dado que la mayor parte del territorio es rural y siempre necesita una abundante cantidad de agua).
Aproveché el tiempo para reflexionar sobre varios temas y una de las decisiones que tomé afecta más o menos directamente a este espacio que refleja mucho de mi vestimenta. Quiero reunir fondos para un proyecto personal y por eso tomé la decisión de que esta temporada voy a reducir bastante el presupuesto destinado a ropa y me acostumbraré a frecuentar los outlets cada vez que necesite algo para complementar un equipo. Eso implica que verán bastantes prendas repetidas (en especial en los rubros zapatos, carteras y abrigo en los que no creo que invierta demasiado), pero es una buena oportunidad para ensayar combinaciones diferentes. Detesto aburrirme con la ropa que visto así que trataré de encontrarle la veta creativa al asunto del recorte de gastos forzoso (aunque por una buena causa).
Por otra parte, y a pesar de haber recorrido paisajes maravillosos, el tema de las producciones fue un fail porque se requiere de un tiempo que finalmente destiné a otras cosas. De todas maneras me las arreglé para rescatar un rato para unas pocas fotos donde estoy usando las últimas prendas que me compré y que, retomando el comentario anterior, verán en varios equipos a partir de ahora.
En la primera foto lo nuevo son dos ítems de la nueva colección de Jazmín Chebar: un cinturón que tiene aires de country girl pero también de circo (dos estilos que me gustan por su trasfondo lúdico) y un pantalón tipo breeches con la particularidad de que la tela que refuerza la cara interna de las rodillas tiene estampado animal print, bien de amazona diva. Complementan: mis botas texanas de Clona, musculosa beige básica y collar de caracoles comprado en Punta del Diablo.
En la segunda foto, otro ítem “amazon style” (que me encanta): un blazer de la nueva temporada de Zara, en este caso en cuadrillé marrón pero también viene en azul. Precio: $350 aprox.  Sé que no se puede ver muy bien pero ya lo mostraré mejor en algún outfit. Sombrero: prestado.
En la tercera foto: chaleco con flecos de gamuza de Kosiuko. Los flecos forman parte de esa lista de los 25 ítems top de la primavera – verano europeos de la que ya había comentado algo, y parece ser que también serán un ítem muy presente durante nuestra temporada otoño – invierno.
Y para cerrar: la foto chill out con vieja remera complot, sólo para compartir con ustedes el bello cielo uruguayo.
Antes de despedirme les cuento que en las vacaciones también hice un par de compras (ya tenía previsto antes de tomar mi decisión ahorrativa comprar un par de cosas que en Buenos Aires son más difíciles de conseguir). Mañana o pasado les muestro algún look con alguna de esas prendas como protagonista.

besos y, esta vez sí, hasta pronto