Scrapbook me

Este post se sale un poco de mi línea habitual de contenidos, pero en cierto modo tiene que ver con uno de mis intereses -el diseño- ya que se refiere a las diferentes maneras de expresar un mismo concepto. Al mismo tiempo, ejemplifica de una manera precisa que en nuestra vida cotidiana nos movemos a través de relatos, con mayor o menor grado de cohesión, a los que podemos dotar de mayor o menor sentido y plausibilidad, que pueden resultarnos más o menos verosímiles, que pueden subyugarnos o perderse en los laberintos del olvido. Pero todo relato, aun aquel en el que nos sea imposible atisbar una grieta, no es en su origen otra cosa que un recorte de hechos y pensamientos que, por supuesto, excluye a otros que podrían contradecirlo o cuestionarlo.

Por lo general, la estructura de un relato apunta a que nos olvidemos de ese origen y se podría decir que un relato exitoso es aquel que logra ese cometido. Y los que más lo persiguen son aquellos que intentan persuadir a sus receptores de algo (hilando fino se podría decir que todos los relatos buscan per se convencer a alguien de alguna cosa, pero eso debería ser tema de otro post).

Un ejemplo paradigmático de discurso persuasivo es un CV en formato tradicional: una lista de hechos que consideramos relevantes para satisfacer una demanda, con el implícito objetivo de ser los elegidos para cubrir esa necesidad. Una lista que, aunque compuesta de piezas sueltas, está estructurada con la finalidad de ofrecer la sensación de ser un todo orgánico.

Este fin de semana estuve actualizando ese tipo de “documentos discursivos”. Pero mientras lo estaba haciendo me topé con una versión de ese discurso en Pinterest, y me pareció un documento curioso. Por un lado, le es imposible ocultar su finalidad de seducir a quien lo lee. Pero, por otro, también le es imposible apelar al mecanismo del que la mayoría de los recursos se valen para lograr esa meta; es decir, no puede esconder que no es más que un recorte de hechos. Su misma estructura gráfica lo delata.

La idea me resultó interesante y decidí hacer el experimento, para lo que creé una cuenta de Pinterest ad hoc, independiente de mi cuenta principal. Si desean ver el resultado, pueden hacer clic aquí.

Nos podemos preguntar si es un recurso válido para la búsqueda laboral o no es más que un ejercicio lúdico donde desarmamos ese rompecabezas que es nuestra vida para poner el foco en cada una de sus piezas. Es probable que el campo de la selección de recursos humanos siga siendo bastante conservador y, en consecuencia, prefiera los discursos convencionales. Por otra parte, no toda la información que se incluye en un currículum tradicional puede ser traducida en forma visual y continuar siendo “legible”. Creo que depende mucho del perfil de que se trate. En mi caso, donde el interés por el diseño y el arte en muchas de sus expresiones es fuerte, no me resultó forzado. Pero creo que sólo es válido para aplicar a determinados tipos de trabajo, y siempre como complemento de un CV tradicional.

En realidad, me quedan cosas en el tintero acerca de este tema. Pero los posts/ relatos eternos jamás cumplen su cometido y, además, esté escrito no puede escapar a la fatalidad de ser un recorte de ideas. Fate is fate (¿o no?).

Un beso

Postales

De regreso en Buenos Aires, pero con el alma todavía en Uruguay, hoy simplemente quiero compartir algunas fotos de mi estadía.

En el próximo post, la crónica de los conceptos que más me cautivaron de las exposiciones de TEDx Montevideo. Por cierto, un evento impecable y con ideas de alto vuelo.

Si quieren ver más fotos de Montevideo, están invitados a ver el álbum público que creé en Facebook:

Y próximamente, dado que el 29 de junio es mi cumpleaños número 35, publicaré más fotos de Uruguay ya que es allí donde pasaré mi cumpleaños.
Besos a todos los lectores, y hasta pronto

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Desde casa

Hoy no me voy a ocupar ni de moda, ni de literatura: este será un post muy, muy breve, tanto en texto como en imágenes. Simplemente voy a compartir unas fotos que forman parte de una serie que con mucho de austeridad y poco de delirio creativo decidí titular “desde casa” y que, como es previsible, fueron tomadas por mí en mi casa.

Se trata de objetos que en su mayoría ya han aparecido en algunas de las fotos publicadas en este blog (en este caso, el primer cuadro que pinté, mi máquina de coser, mis lápices de colores), pero enfocados desde otra perspectiva. Esta vez encontré unas pocas, pero en breve -cuando las haya organizado- subiré más fotos de esta serie que incluye otros elementos y chucherías varias.

Un beso

(sin)razones

 

Dado que en estos últimos días no estoy de ánimo para sacar (menos para sacarme) fotografías, pero no quiero renunciar a escribir en este espacio que en cierta forma es terapéutico para mí, esta tarde decidí armar un pequeño post que -de alguna manera- tiene que ver con la fotografía.

Hace unos días uno de mis contactos de facebook publicó una foto editada con una aplicación que reproduce el póster de una película. Esa foto me pareció muy simpática y decidí probar la aplicación (ok, mis lectores saben que no estoy saliendo mucho de casa, así que dispongo de bastante tiempo para hacer esas cosas).

El film en cuestión se llama “No te enamores de mí” y mirando los afiches oficiales no me termina de quedar claro si se estrena en abril o mayo, pero asumo que la fecha válida es la del 10 de mayo. No pretendo emitir crítica alguna acerca de la película. Primero, porque no llegó a mi computadora ninguna copia pirata y, segundo, porque para eso están quienes con amor y dedicación se dedican específicamente a escribir sobre cine. Sólo voy a ocuparme del tema de la aplicación.

Dicha aplicación nos permite seleccionar alguna foto de nuestros 25 álbumes más recientes (no aplican ni las fotos del perfil ni las del muro) y agregarle una leyenda que explique por qué no es una buena idea que algún incauto se enamore de nosotros.

En mi caso, tengo bastante más de 25 álbumes y, por supuesto, las fotos que a mi criterio más me permitían jugar no eran las que fueron cargadas por la aplicación. En fin, para no hacer movidas de fotos entre álbumes, seleccioné entre las disponibles y me armé cinco versiones de afiches.

Es claro que la mera idea de decirle a alguien por qué no se debería enamorar (o sí) de nosotros resulta no sólo soberbia sino decididamente inútil. Y, sin conocer en profundidad el argumento de la película, supongo que justamente se basará en que intentar dar razones para algo donde la razón no interviene a) por lo general produce el efecto contrario a lo que (aparentemente) se busca obtener y b) suele ser el hecho madre de muchos desmadres. Pero esa es otra historia.

Finalmente, y como es previsible, si hubiera tenido que ser 100% sincera en las frases de mis versiones de los afiches, hubiera debido escribir otras cosas. Parafraseando a Laura Pausini, muchas veces uno escribe cosas hipotéticas para no escribir las auténticas. Que a partir de lo hipotético se pueda vislumbrar lo auténtico, no obstante, puede ser posible. Pero esa también es otra historia.

Aquí, simplemente, comparto los resultados de un juego y un momento de distracción.

Primero, los afiches oficiales, con Julieta Ortega. Pablo Rago, Guillermo Pfening con su bella Canon, y Mercedes Oviedo.

afiche no te enamores julieta ortega

afiche no te enamores pablo rago

afiche no te enamores gullermo pfening

afiche no te enamores mercedes oviedo

 Y -a continuación- las mías, que son el ejemplo perfecto de que los colores de pelo, el peinado, el maquillaje o la ausencia de él y sobre todo el estado de ánimo hacen que podamos parecer una persona completamente diferente en momentos que no están demasiado alejados cronológicamente uno de otro. Todas las fotos, aunque no son de ayer, son relativamente recientes. La del pelo largo parece casi de otra vida (y de alguna manera lo es) pero no fue hace tanto que andaba con esas mechas por la vida.

Besos