Excéntrica

De acuerdo a la definición que se la da socialmente, una persona excéntrica es alguien que da la nota, que siempre marca una posición diferente a la de los demás, a veces sin necesidad siquiera de hablar. Aunque no haga nada, quienes la rodean saben que no es igual a ellos. Parafraseando el mensaje del tatuaje del (según muchos) peor capítulo de Lost: camina entre ellos, pero no es uno de ellos.
Si nos atenemos a un estricto sentido geométrico, “excéntrico” se refiere a algo que está fuera de un determinado centro o tiene un centro diferente (por ejemplo, al de otra figura dentro de la cual esté incluido).

En ese sentido, me reconozco como excéntrica. Mis elecciones de vida poco tienen que ver con los caminos convencionales de mi -por llamarlo de alguna manera, no casualmente geométrica- “círculo de pertenencia”. Y, en consecuencia, tiendo a relacionarme con personas que, de una manera u otra, se apartan de la “norma”.
Sin embargo -y a la vez- todas esas elecciones de vida no son guiadas por el afán de alejarme de ese simbólico centro “social”, sino por el objetivo de encontrar mi propio centro y el de todos los huracanes que me toca atravesar (y en este momento estoy metida en uno importante y que me afecta mucho). Como dice una de las cartas de mi tarot osho zen (para quienes no lo conocen, no es predictivo sino que más bien es un juego de autoconocimiento y comprensión del presente): si te aferras al exterior de la rueda, puedes marearte. Desplázate hacia el centro del ciclón y relájate, sabiendo que esto también pasará.
Pero, a veces, cuanto más tratamos de estar en nuestro propio centro, más “excéntricos” resultamos para los demás. Por eso, cuando hace unas semanas vi la remera con el texto “Excentrique” en Ay Not Dead, me sentí identificada y la compré. Por lo menos en el local donde hice la compra (el s-mall de Recoleta) la tenían en gris y en rosa muy pálido. No soy muy de los pasteles pero no tenía remeras de ese color y me pareció bien tener alguna para combinar con tonos más fuertes.
En este caso la acompañé con:
-mi vestido de Jazmín Chebar verde, rosa y dorado de la temporada pasada (en la última foto me saqué la remera para que se viera),
-cinturón de gamuza negra con flecos de Delaostia. Amo el estilo country (música incluida) y los flecos tienen mucho que ver con él, de manera que en cuanto lo vi supe que era para mí. Queda como una especie de sobre-falda (y lo uso bastante con jeans, ya lo mostraré),
-aros en verde y dorado de Nina Piu que hace bastante he mostrado),
-y pulsera “bola de espejos” de Folk (también la había visto antes en Isadora, más cara).
En cuanto a los zapatos… la verdad, no estoy con muchas ganas de mostrarlos porque tengo ganas de mostrar los míos (que todavía no están listos). Pero este conjunto en particular lo acompaño con mis zuecos glitter de Paruolo. Para mí son muy normales pero sé que en general llaman la atención y la mayoría de las veces -aunque el glitter se use ya hasta para los esmaltes de uñas- me hacen algún comentario sobre ellos.
Besos

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Me río (de janeiro)

Sí, el título es un bluff, por supuesto. Los que me conocen (y los que sólo me conocen a través del blog pero saben leer entre líneas) sabrán que no estoy como para reírme de nada. Más bien es el sr. janeiro el que se me ríe en la cara con sus imágenes de playas de arenas doradas por todos lados, mientras mi escenario (bueno, el de muchos) sigue siendo la ciudad, sin pronóstico cercano de mar por ningún lado.
En fin, retomo este espacio para olvidarme por un rato de las amarguras de mi vida, no tiene sentido hablar de ellas.
Si bien catalogué a este look (que no es tal por completo, sino más bien la presentación de una de mis últimas compras de la temporada) como “look de día”, la realidad es que es adaptable a “look de noche” y, especialmente, a “look de playa”. Lo que daría por estar con este vestido y algún sombrerito tomando un daiquiri mirando el mar.
El vestido, llamado “Río” (de ahí el nombre del post, claro) pertenece a la actual colección de Jazmín Chebar. No conozco a Jazmín ni a nadie de esa empresa, pero esta última colección me gustó tanto tanto que, de haber tenido los recursos, hubiera arrasado con los locales. De todas las colecciones de las principales marcas del país de la temporada pimavera – verano, esta fue sin duda la que más me gusto y con la que más me sentí identificada, sobre todo por las combinaciones de colores -no aptas en general para clásicas- y la abundancia de prendas con un solo hombro (que forman parte de mis ítems preferidos).
Este vestido reúne esas dos características, como se verá en las fotos. Es de lycra y combina desprolijamente el azul intenso y el rosa flúo (podemos sospechar que se copiaron del flynn paff, aunque el azul de dicho caramelo es un poco más light). Tiene una sola manga y, del otro lado, un hombro descubierto. Se podría decir que es el pariente loco del vestido que me compré el año pasado también en JC, un poco más tranqui pero también de lycra y también asimétrico.
Reconozco que en la ciudad no me da para usarlo solo, pero se puede subir un poco (al ser corto y de una tela tan finita no queda mal) y usarlo como remera con shorts o una pollera. Con todo lo que sea denim combina perfecto. Igualmente reconozco que es el tipo de prenda que o amás o detestás; quienes conocen mis gustos saben que esta prenda es muy afín a ellos y por eso se las quería presentar.
Además cumple con una de mis teorías acerca de la ropa que es que, cuando uno está triste, tiene que vestir colores que de alguna manera equilibren o compensen esa condición. Esta prenda cumple con creces ese requisito.
Como accesorios: pulsera de Folk (comprada hace no tanto a $15) y aros de todo moda (creo que me costaron $12).
Y cambié el esmalte por otro brillantinoso de Regina. Ya se verá mejor en alguna próxima foto.
Besos