On the fringe

Quienes me leen habitualmente saben que, cuando elijo otro idioma para dar título a un post, es porque me permite hacer uso de un juego de palabras imposible de lograr en castellano.

“Fringe”, además de referirse a los flecos de la ropa, tiene una connotación de algo periférico. De ahí que estar “on the fringe” aluda a estar al margen de un territorio “central”. Algo así como ser un outsider en algún sentido (o en muchos). Estar fuera del sistema normal de las cosas, por ejemplo del universo del trabajo o de las relaciones de pareja. O realizar ciertos consumos y prácticas considerados marginales o -como la otra cara de la misma moneda- evitar o no poder acceder a aquellos que son considerados apropiados.

Esa sería la definición -al menos la que considero más apropiada- de estar on the fringe. Y describe bastante bien esta etapa de mi vida.

Estar en esa zona es una experiencia intensa, pero puede rescatarse un valor positivo: es  un ambiente que -por diversos motivos- puede ser fértil para la expresión artística. No en vano los cazadores de tendencias recorren ambientes más o menos externos a (o expulsados de) un sistema dominante para detectar prácticas que luego serán extrapoladas a otros universos y se pondrán “de moda”. La historia de varios artistas luego reconocidos, por su parte, tiene también un comienzo bastante marginal, que a veces condiciona toda su trayectoria.

Podría seguir escribiendo de ese tema porque me interesa mucho, pero excede las pretensiones de este espacio así que voy a retomar el tema de la ropa.

Hoy, un look negro total salvo por un detalle bastante colorido. Y con flecos, por supuesto.

Items:

-musculosa de lycra negra Tex (las de Carrefour),

-jean elastizado de Zara ya archiconocido,

-cinturón de gamuza con flecos Delaostia que mostré hace poco,

-y un collar de esos que todas sabemos hacer, que llevan cintas atadas en sus eslabones. Como corresponde, este collar fue hecho por mí, con cintas coral (y fluo), dorado opaco y bronce también opaco (yo usé cintas de Cordón de Oro compradas hace un tiempo en una mercería de esas que parecen supermercados).

Besos

Excéntrica

De acuerdo a la definición que se la da socialmente, una persona excéntrica es alguien que da la nota, que siempre marca una posición diferente a la de los demás, a veces sin necesidad siquiera de hablar. Aunque no haga nada, quienes la rodean saben que no es igual a ellos. Parafraseando el mensaje del tatuaje del (según muchos) peor capítulo de Lost: camina entre ellos, pero no es uno de ellos.
Si nos atenemos a un estricto sentido geométrico, “excéntrico” se refiere a algo que está fuera de un determinado centro o tiene un centro diferente (por ejemplo, al de otra figura dentro de la cual esté incluido).

En ese sentido, me reconozco como excéntrica. Mis elecciones de vida poco tienen que ver con los caminos convencionales de mi -por llamarlo de alguna manera, no casualmente geométrica- “círculo de pertenencia”. Y, en consecuencia, tiendo a relacionarme con personas que, de una manera u otra, se apartan de la “norma”.
Sin embargo -y a la vez- todas esas elecciones de vida no son guiadas por el afán de alejarme de ese simbólico centro “social”, sino por el objetivo de encontrar mi propio centro y el de todos los huracanes que me toca atravesar (y en este momento estoy metida en uno importante y que me afecta mucho). Como dice una de las cartas de mi tarot osho zen (para quienes no lo conocen, no es predictivo sino que más bien es un juego de autoconocimiento y comprensión del presente): si te aferras al exterior de la rueda, puedes marearte. Desplázate hacia el centro del ciclón y relájate, sabiendo que esto también pasará.
Pero, a veces, cuanto más tratamos de estar en nuestro propio centro, más “excéntricos” resultamos para los demás. Por eso, cuando hace unas semanas vi la remera con el texto “Excentrique” en Ay Not Dead, me sentí identificada y la compré. Por lo menos en el local donde hice la compra (el s-mall de Recoleta) la tenían en gris y en rosa muy pálido. No soy muy de los pasteles pero no tenía remeras de ese color y me pareció bien tener alguna para combinar con tonos más fuertes.
En este caso la acompañé con:
-mi vestido de Jazmín Chebar verde, rosa y dorado de la temporada pasada (en la última foto me saqué la remera para que se viera),
-cinturón de gamuza negra con flecos de Delaostia. Amo el estilo country (música incluida) y los flecos tienen mucho que ver con él, de manera que en cuanto lo vi supe que era para mí. Queda como una especie de sobre-falda (y lo uso bastante con jeans, ya lo mostraré),
-aros en verde y dorado de Nina Piu que hace bastante he mostrado),
-y pulsera “bola de espejos” de Folk (también la había visto antes en Isadora, más cara).
En cuanto a los zapatos… la verdad, no estoy con muchas ganas de mostrarlos porque tengo ganas de mostrar los míos (que todavía no están listos). Pero este conjunto en particular lo acompaño con mis zuecos glitter de Paruolo. Para mí son muy normales pero sé que en general llaman la atención y la mayoría de las veces -aunque el glitter se use ya hasta para los esmaltes de uñas- me hacen algún comentario sobre ellos.
Besos

De a poco

después de mi viaje cumpleañero a Uruguay (para quienes no saben, cumplí 34 el 29/6) y de varias otras cosas que están pasando en mi vida, intento retomar este espacio. De a poco.
Hoy comienzo con lo que visto justamente hoy. Es todo viejo, en un par de casos muy viejo. Las compras siguen estando lejos de mi panorama.
Items:
-pollera tubo negra de gasa con enagua de EF, de hace 15 años aprox. (de hecho la marca ya no existe),
-blusa blanca de viscosa con jabot que yo usaba cuando tenía 15 años y adhería al look “piratas del caribe” ya que el corte es muy amplio, como se ve en las fotos. Con algo ajustado abajo, me sigue gustando esta prenda, aunque hace mucho tiempo que no la usaba. Es de D’antin, marca de mi adolescencia que dudo siga existiendo,
-collar de “perlas” con moño de raso de Indian Emporium,
-brazaletes plateados para sostener los puños de las mangas y lograr un mayor efecto “balloon”. Uno es de Indian Emporium y otro de Nina Piu,
-medias negras,
-mi blazer negro Delaostia,
-y para el dar el toque de color, mis botas Paruolo suela -virando al ladrillo como se ve, de forma intencionalmente exagerada, en una de las fotos-, cinturón Nina Piu al tono y guantes de cabritilla esmeralda de Carpincho.

besos

Ruffle shuffle

Antes de que el otoño vaya perdiendo de a poco su tibieza en su transición hacia el invierno, y en vista de que los waypoints de mi GPS presupuestario quedaron bastante alejados de la ruta del shopping, aprovecho y le doy uso a toda mi ropa de verano.
Por caso, en mi look de ayer usé mi vestido de Materia que mostré en el post “Materia Girl”. En esta oportunidad, en lugar de hacer el típico “cards shuffle” lo que barajé o reorganicé un poco fueron los volados del vestido, para acortarlo y que me quedara como top (algo largo, concedo, pero menos que un vestido… al menos que los vestidos que yo uso). Volé los volados hacia arriba, metí los breteles para adentro (la tela es tan finita que ni se notan, ni molestan), y sobre una de las hileras de volados usé un pañuelo como faja para que no quedara tan amorfo.
Usé ese top ruffle shuffle con:
-Jean NN celeste bien clarito con corte al que le falta para ser oxford, pero sí califica como boot cut.
-Sandalias anaranjadas con plataforma símil yute de Blaquè con un gran defecto en la confección: el pie se va para adelante (son esas cosas que no se notan en el momento de la compra sino al rato de caminar). A pesar de eso, son bastante cómodas para caminatas moderadas así que -por el momento- las sigo usando.
-Blazer Delaostia, el mismo que usé en el último look publicado. Salí con él por las dudas pero resultó que hacia bastante calor para blazer, así que me lo terminé sacando.
-Cartera floreada también de Blaquè.
-Uñas color tinta azul lavable de los cartuchos que usaba para la lapicera en el colegio (es un esmalte viejo de Vitamina, como conté alguna vez me lo regalaron con una compra).
-Maquillaje rosado muy sutil.
Y como detalles del paisaje se ven mi perchero-árbol donde cuelgo carteras y bolsas y está inclinándose cual torre de pisa (lo descargaré un poco en breve), sus ramitas creando un fondo un poco extraño, y algunas fundas de almohadón a la espera de un relleno.
Hoy mi look es otro, no sé si podré mostrarlo pero entre mis actividades del día se encuentran la visita a Ibarras, el local de ropa de mi amiga Luciana y sus hermanas, y una noche en el teatro San Martín para ver la obra El aire del río. De manera que en mi próximo post (sea cuando sea, pero será) les contaré qué pueden encontrar en Ibarras y qué tal estuvo la obra, por si la tenían en carpeta.
Besos

(dis)parejas

Me gustan las combinaciones poco convencionales, tanto en la moda como en la vida. Quien conozca aunque sea mínimamente mi vida lo sabrá (y a los que no me conocen tan bien, se los cuento).
Anoche, drinks con new age de por medio (como buena bebedora de vino DETESTO el new age, pero fui invitada a un evento auspiciado por el menjunje y lo consideré como ocasión de salir un rato) hablábamos con una amiga de cómo nos representa la ropa. Mi teoría es que muchas veces el golpe de ojo no nos dice todo: muchas veces, en el vestuario de una persona, hay trazas muy sutiles de su personalidad que sólo son accesibles a la lectura atenta. Algunas personas están habituadas a hacer esa lectura; otras, no… o leen cualquier cosa.
Partiendo de esa teoría, diría que lo que usé hoy me representa mucho y de una manera sutil. Dos potencias se encuentran en este ensamble: una ligada a la docilidad, lo que fluye, lo suave y lo femenino. Y otra más relacionada con lo masculino y lo que podríamos determinar “actitud de armas tomar”. Como siempre en mi vida: el yin y el yang, la búsqueda de un equilibrio que -admito- a simple vista no parece tal. Y me gusta que así sea y que sólo me puedan conocer los que se toman el trabajo de ver más allá de la superficie.
Por un lado, el kimono de la geisha (mi blusa sasha de vitamina que ya he mostrado, blanca y negra, muy sedosa) y, por otro, las botas de la cow girl que siente que todo lo puede y está dispuesta a poner el mundo entre dos panes y tomárselo con una root beer.
Las botas las he mostrado también, son de wanama y al menos en los outlets las deben seguir vendiendo. Las otras prendas de este outfit también son conocidas (ya mencioné que no pienso comprar ropa nueva por unos cuantos meses): mi jean negro barato de Normandie ($39 en su momento), blazer negro oversize de Delaostia y -como único accesorio- aros colgantes de Nina Piu.
El maquillaje -en gris, negro y rojo- también tiene algo de geisha style (creo que en las fotos byn se puede apreciar, aunque más no sea lejanamente). Mucha cara de cansada también… el cansancio está relacionado con mis ausencias en este espacio y mi falta de tiempo para los posts. Pero apuesto a que este período de transición me permitirá alcanzar ciertos resultados que deseo.
Besos

Take a bow (and a heart)

Si anduvieron dando vueltas por los negocios teen (y no tanto) se habrán dado cuenta de que las remeras de esta temporada vienen amplias, largas, con hombros desbocados y en algunos casos con cortes irregulares. En lo personal me encanta ese estilo de remeras y, como es una prenda que no compromete -tanto- el presupuesto, me compré varias. Hoy me puse una que compré el domingo en zara de paseo alcorta (junto con otras cositas, y así me dieron de regalo la entrada para ir a ver al divino de benjamin biolay, nada mal considerando que el campo para el hot festival cotiza $190).
Tiene un gran corazón y la leyenda “Honey when you knock on my door/ I will give you my key”, como decía una canción de elton john recientemente covereada en Glee.
Lo que vi en el sector teen de zara es que tienen varias remeras en esa onda corazonada y amorosa, si es que les gusta. No es que ande vistiéndome de corazoncitos por la vida, pero vi un par que me gustaron y me las compré. En breve mostraré la otra.
Sobre la remera me puse un moño-cinturón muy muy viejito de las pepas, al tono del corazón.
Sobre todo eso: blazer extra extra grande de delaostia (un corte muy de esa marca y esta temporada tienen varios así, en otros géneros y colores), comprado este invierno.
Y debajo: jean chupín engomado de vitamina.