Reprise

Hace cinco años tenía unas botas carmesí que adoraba, de caña corta y con grandes moños a los costados. Eran de una famosa marca argentina con nombre de mujer. En fin, luego de haberlas usado menos de diez veces la punta de una de ellas se comenzó a romper. Evidentemente, les falló el control de calidad; puede pasar en las mejores marcas. Pero nunca volví a comprar zapatos ahí.

Menos que nunca ahora que conozco bastante del detrás de escena de la producción de calzado y sé hasta qué punto están inflados los precios en ese rubro. De manera que, hasta que cuente con el capital para producir, me arreglaré con los pares que tengo (que no son tantos).

Por eso, y porque nunca pude olvidar aquel par de botas, este post lo dedico a la customización de un par que compré hace dos años y es bastante similar al original. Como lo que le faltaba, básicamente, eran los moños, veremos el paso a paso de cómo se los agregué.

Las botas son de Freddy (ese famoso “local” de zona norte donde las mujeres pierden sus facultades mentales y se revuelcan por el piso disputándose los zapatos cual víboras en celo) y las compré pensando en agregarles el detalle de los moños porque así en seco no me decían nada. Igualmente las usé algunas veces; están un poco gastadas a esta altura de las circunstancias.

Ahora que mi casa está inundada de retazos de cuero que por el momento no puedo usar para otra cosa, era el momento ideal para dedicarme a este proyecto, que consta de varias etapas, a saber:

1) Cortar una tira de cuero para rodear la caña a la altura donde colocaremos el moño. En este caso, es a la altura del tobillo y el cuero que usé es de cabritilla con transfer tornasolado, al tono de la bota. La medida de la cinta para este modelo es de 35 x 3 centímetros pero el tamaño depende, por supuesto, del zapato a customizar y de nuestras preferencias.

2) Aplicar cemento de contacto sobre el dorso de las cintas y sobre la parte del zapato sobre la que serán pegadas. Recordemos que el cemento de contacto se debe aplicar sobre ambas superficies para que la adhesión sea correcta. Y que debemos dejar orear el pegamento por uno o dos minutos antes de superponer las partes.

3) Pegar las cintas sobre las botas.

4) Cortar dos tiras para armar los moños. Usé un cuero de cabra que se utiliza para forrería y plantillas, y la medida que elegí es 30 x 5 centímetros. Uní en el medio los extremos, los pegué, y reforcé con una cinta del mismo cuero anudada, que además sirve para dar una mejor terminación.

5) Después, le agregué al moño las “colitas”. Como mi concepto de diseño es que el zapato derecho no sea igual al izquierdo, una de ellas es del mismo tono en ambas botas y la otra es diferente. El tono común es una especie de plata formado por un transfer pied de poule. Y la segunda “colita” es rosa en una y del mismo color colorado del moño en la otra.

6) Finalmente, el moño se pega en el lugar de la bota donde lo queramos ubicar. En mi caso, emulando el modelo original, en el costado externo.

Consejos generales: lo ideal es esperar un cierto espacio de tiempo (mínimo una hora) entre un paso de pegado y otro, y esperar al menos 24 horas para usar calzado donde hayamos realizado modificaciones que involucren el uso de cemento de contacto. Las eventuales manchas de pegamento sobre el cuero se sacan frotándolas con mucha paciencia hasta que se desprendan, ya que el cemento una vez seco adquiere una textura como de goma que poco a poco se puede remover del cuero mediante la fricción.

Ya mostraré las botitas en algún look, próximamente.

Un beso

La síntesis en imágenes del paso a paso:

Sólo otro pequeño vestido negro

Por hoy, voy a dejar un poco mis devaneos literarios de los últimos posts y voy a retomar el tema moda con un clásico; el pequeño vestido negro, en honor a que hoy es el cumpleaños de la persona que más quiero en el mundo y aledaños: mi hermano.

No es que vayamos a festejarlo con alguna salida (al menos, la salida no será conmigo) pero me pareció que la ocasión bien valía la pena para imaginar que sí y de paso mostrarles un vestido que, aunque compré hace bastante, nunca mostré en el blog.

El LBD en cuestión es de Ona Saez, de un solo hombro como me gustan a mí, y con un lazo a la cintura. Puro y simple, así que lo personalicé un poco con accesorios muy de mi estilo.

-Por un lado, la vincha con plumas de todomoda. A juzgar por muchas fotos que vi últimamente, advierto que el tema de los tocados llamativos está atravesando un cierto revival, al menos en esos eventos donde las grandes marcas “se unen con el arte”, como les gusta decir a sus organizadores. Sin duda, muchas de las personas que los usan quieren hacerse las raras. Definitivamente yo soy rara, así que puedo usarlos sin ningún complejo.

-Por otro lado, los zapatos con tachas de forever21 que eran una rareza cuando los compré. Ahora las tachas en los zapatos ya son lo más naturalizado y masivo del universo.

-Y, por último, el prendedor de cuero en forma de moño hecho por mis manos laboriosas (en algo me tengo que ocupar) y cuyo paso a paso expliqué en La vida es un bricolage.

Las uñas me quedaron bicolor porque cuando estaba probando el efecto “papel de diario” del que hablé en Escrito en el cuerpo, lo probé sobre dos colores. Y no me disgusta tener las manos en duotono, de manera que así quedaron.

Besos

La vida es un bricolage

En un intento de sacar a algunas de las piezas de cuero que inundan mi casa de su estado vegetativo -del que hablé en el post anterior- les presento un pequeño accesorio que cualquiera puede hacer en su casa.

Lo fundamental en este caso es el tema de los materiales: para este mini-proyecto en particular, se necesita muy poco cuero, porque se trata de un prendedor. Por lo tanto, podrían servir perfectamente retazos, que es habitual tener si como en mi caso nos dedicamos a hacer otra cosa con el cuero. Si no (como en la mayoría de los casos), debemos comprar una pieza entera. Dado que la cabritilla -que es el cuero que usé- es una pieza de cuero por lo general pequeña, es posible usar el sobrante para otros accesorios. Como les comenté, tengo varios proyectos, así que en la medida que los vaya haciendo, serán publicados en el blog.

Por otra parte, el problema con los retazos es que no hay mucho para elegir en cuanto a colores y estampados. Para poder elegir, siempre es mejor apuntar a las piezas enteras. Tampoco es que la variedad sea ilimitada, pero hay bastantes texturas y colores entre los que podremos seleccionar la combinación que nos guste.

En mi caso, el cuero lo compro en la avenida Boedo; entre el 1500 y el 2000 hay muchas casas que se dedican a la venta de piezas. También sé que hay varios lugares en la provincia de Buenos Aires, pero no conozco las direcciones.

Para las que no usan cuero, esto es algo que se podría hacer perfectamente en cuerina también, siempre que sea lo suficientemente maleable.

Este pequeño accesorio que les voy a mostrar (un prendedor con forma de moño) nace porque hace unos días recibí la muestra de unas ballerinas que había cortado hace mucho y después de varias idas y vueltas quedaron listas. Como no tengo capital para producir en serie, y tengo el cuero que usé para esas ballerinas, decidí hacer un accesorio en composé.

Acá, las ballerinas en crudo, con algunos detalles por retocar y emprolijar:

ballerinas

Para fabricar el accesorio en cuestión, elegí el cuero de los zapatos y el que se ve debajo de ellos en la foto anterior. Ambos son piezas de cabritilla con transfer. Para mí lo ideal hubiera sido utilizar el cuero rosa de uno de los moños, pero como comenté las piezas suelen ser pequeñas y con el cuero rosa no llegaba al largo que necesitaba. Así que utilicé el cuero negro con transfer “craquelado” que era más grande. De todas maneras, de ser necesario este accesorio se podría hacer con tiras más cortas pegadas una a continuación de la otra.

Los cueros que usé, entonces, son los siguientes:

piezas de cabritilla

Luego hay que cortar una tira en cada cuero, de aproximadamente 60 cm. de largo por 3 cm. de ancho. Y colocar cemento de contacto sobre el lado gamuzado (sin transfer) de cada una.

tiras de cuero

Después de unos minutos, cuando el cemento esté más seco, tenemos que pegar una tira sobre la otra, de a poco para que no queden arrugas ni burbujas de aire. Lo que posiblemente suceda es que haya alguna diferencia entre las tiras, pero eso se puede solucionar recortando los sobrantes con una tijera o cutter.

Una vez que tenemos la tira doble faz, armamos el moño. Como nos va a quedar una tira de un cierto grosor, armar el moño que nos guste nos puede llevar varios intentos, pero tampoco reviste demasiada complejidad.

Finalmente, debemos colocar cemento de contacto en un broche para prendedor y en el dorso del moño. Nuevamente dejamos orear unos minutos y pegamos uno sobre otro. Y listo. Por supuesto, hay muchos otros prendedores que se podrían hacer. Ya mostraré otro que quiero hacer en breve.

Besos

prendedor en cabritilla