Love is life

Hoy, simplemente, me inspiro en la filosofía Ho’oponopono (por cierto, muy interesante) y me limito a repetir lo que dice mi remera: Love is life.

La compré en una época difícil de mi vida (esta) como un mensaje de esperanza. Ya sé, es una manera muy emocional de racionalizar el consumo. Pero sentía que, más allá de todo el caos que me rodeara y que hubiera en mi interior -como es adentro es afuera, para seguir en la misma línea de pensamiento-, me hacía bien usar esa remera con ese texto. Necesitaba energías positivas en un momento crítico (los genios del marketing, por supuesto, especulan con sentimentales como yo). El amor vende, finalmente. Por lo menos, remeras que contengan esa palabra.

De manera que los ítems de este semi-look (ya expliqué el por qué no estoy mostrando zapatos) son:

-remera gris melange (también viene en blanco y negro) de esta temporada de Allô Martínez. La gracia -y eso influyó en mi decisión de compra- es que tiene un amplio escote en la espalda,

-bandeau gris de Forever21,

-short de Oxdans,

-y, como accesorios: los ultraconocidos brazaletes plateados, uno de Indian Emporium y el otro de Nina Piu. Y el colgante de coronita de María Rivolta

besos

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Simply red

Hoy, como en otras ocasiones, mi look de ayer.
Es muy simple porque el protagonista es el vestido y su color rojo (ahora que está de moda describir los colores con tonos comestibles, se podría decir que es un rojo sandía). Lo compré en Allô Martínez hace 2 años, es casi una prenda rara para el estilo de esa marca porque es más bien clásico y con cierto aire retro por el tipo de figura que hace. Está confeccionado en tejido de punto, con largo a la rodilla y lazo a la cintura: es realmente muy cómodo porque tiene buena caída y no genera roces molestos por ningún lado. Pero -a mi criterio- lo que hace que el vestido valga es su color: en la foto byn se ve que, en gris o negro, sería una cosa completamente diferente.
El año pasado lo vi en el outlet de calle Córdoba, pero ya no en este color; creo que lo tenían en violeta.
Acompañaron al vestido:
-pañuelo Complot también de hace dos años, también con cierto aire retro
-medias rojas compradas en indian emporium
-y -no llegué a sacarles fotos- las mismas botas de Paruolo negras y altas que mostré en el look inmediatamente anterior a este.

Y, antes de despedirme, incluyo la reseña de una nota que leí en mi sitio de cabecera en lo que a moda se refiere -madmoizelle- y me gustó mucho (soy fan de los sombreros). Se trata de los sombreros o tocados más “raros” que se ven en las vidrieras europeas. Los 4 modelos elegidos son el sombrero “gorro de baño”, el sombrero “turbante”, el moño tañano jumbo y el sombrero “galletita”. Por caso, el primero lo venden en Asos y el segundo, en Urban Outfitters.
Y a propósito de los moños: en varias notas leí que son uno de los grandes protagonistas de la temporada primaveral europea y se ven en todo tipo de prendas.
En otra nota del mismo sitio, leí también que en una cadena de tiendas de las más famosas -no recuerdo cuál de ellas- están vendiendo guirnaldas de flores para la cabeza y tal parece que las teens los usan… veremos si esa moda llegá aquí.
Mi preferido de todos estos es el sombrero galletita, que me encantó: sólo que me gustaría encontrar uno con un golpe menos de horno, más clarito. De todas maneras, no vi ninguno así en Buenos Aires (mejor, porque tampoco podría comprarlo en este momento).
Besos