1 (2.0). La fórmula de la Coca Cola

IMG_0928

Sábado 9 de agosto, once de la noche, con mi amiga L. y su novio.

Estamos en un bar a cinco cuadras de mi casa, un bar que fue un clásico boliche durante mi adolescencia.

Frente a nos, una cerveza de esas que vienen en torre (le dicen misil, pero prefiero torre).

Junto a nos, una parejita que da ganas de subirse a esa torre, lanzarse y estrellarse contra el piso. O hundirse en su contenido y ahogarse con gracia y estilo en él.

La denominación “parejita” es una licencia descriptiva, porque es claro que se trata de una primera cita entre ellos, posiblemente a ciegas. Por la salud mental de la parte masculina de la ecuación, tanto mi amiga L. como su novio, y yo, esperamos que sea la última.

-Es que cuando te acostumbrás a tener entre los dedos algo de un determinado grosor y tamaño, después te cuesta cambiar- dice (literalmente) ella, que desde que llegamos está narrando con alto lujo de detalles su vida como fumadora. Es una versión un poco (sólo un poco) mejorada de Patty y Selma.

Quizá la pegó con ese comentario, no lo sabemos. La cuestión es que –increíble pero real- su acompañante parece demostrar interés y le sigue la corriente. Cuando logra meter algún bocadillo, claro.

ELLA: Es diferente ser una “cat lover” que una “cat person”. ¿Sabés cuál es la diferencia no?

EL: …

ELLA: “Cat person” está buenísimo, porque quiere decir que te gustan los gatos y a los gatos les gustás vos, porque yo me crié con gatos y mi tía tenía veinte (….) y mi gatita Tita (….) y a mi mamá no le gustaban (…) y un día con una amiga en la plaza nos mordió uno (NOTA: ¿por qué no te habrá mordido la lengua y te hacía un favor?) y mi ex novio era alérgico a los gatos.

EL: Aaaahhh…

ELLA: En cambio “Cat lover” (hace una pausa dramática)… es que ya estás en el horno. Sos la tía solterona que vive rodeada de gatos y olvídate de que se te acerque un tipo. YO SOY UNA CAT PERSON (aclara por las dudas).

Con una prudencia y sagacidad admirables, el chico da un volantazo y lleva el rumbo de la charla hacia otro carril.

EL: ¿Vos qué era que estudiabas? (ELLA dice algo incomprensible). Porque yo estudio Ingeniería en Alimentos y (bla, bla, bla, ahora que puede hacer uso de la palabra).

ELLA: ¡¡¡Qué interesante!!!

EL: Sí, por ejemplo, ahora en una materia estamos estudiando la fórmula de la Coca Cola…

ELLA: ¡¡¡¡Aaaahhhh!!!! Porque todas mis amigas toman Coca Cola zero pero yo no puedo porque no soporto el sabor y lo único que me gusta son las burbujas que son como las burbujas del champagne y….

Pero ya no sabemos lo que sigue contándole al mundo ella. Porque nos levantamos y el motivo es justamente que no la aguantamos más. Ni siquiera queremos saber cómo termina la historia. Estamos a punto de agarrar una Winchester de cotillón de esas que están colgadas en las paredes, cargarla del maní duro que te sirven con la cerveza, y hacerla funcionar de alguna manera.

Pero no. Somos gente civilizada (o al menos eso creemos con cierta ingenuidad).

Partimos hacia “El escandinavo”, otro bar cercano a mi hogar porteño. Que estará hasta las manos, pero no nos importa porque nos pedimos otro par de cervezas y las imperfecciones se desdibujan. Hasta la de haber perdido mi billetera (sin documentos, por fortuna) en algún punto del recorrido loco.

Cualquier similitud de todo lo narrado hasta aquí con la ficción, es pura coincidencia.

………………………

Viernes 15 de agosto, casi las doce del mediodía.

La fila de migraciones donde estoy no avanza y me cambio a otra que tal parece avanza más rápido, y decido cambiarme porque el barco está a punto de zarpar.

Chica morocha con colita y gafas, alrededor de sus treinta, mira mi documento, me mira a mí, vuelve a mirar mi documento y me dice:

-¿No tenés el documento nuevo?

YO: No, lo acabo de tramitar ayer.

CHICA: ¿Y tenés el comprobante?

YO: No… se lo dejé a una persona que lo va a retirar por mí.

La chica asiente con cara de “entiendo” y sigue:

-¿Y otro documento?

YO: Tengo la cédula uruguaya.

Le doy la cédula, la chica me mira con cara de “no te va a servir” y se pone a hablar con la chica que está con ella (a partir de ahora, chica 2). Que de chica tiene poco y de amable, también.

Mientras tanto, en un segundo plano, yo pienso que viajé con ese mismo documento argentino las tres últimas veces que crucé el charco, hice migraciones de ambos lados de la orilla con ese documento, y NUNCA nadie me hizo ningún problema, siquiera un comentario. Y sí, el documento está hecho percha (se me cayó jugo encima) pero lo importante, a saber: mi foto, mi nombre completo y el número del documento son perfectamente visibles y legibles.

CHICA 1 (con cara de lástima/ condescendencia): Mmm… no sé si vas a poder viajar (sigue cuchicheando con chica 2, sólo falta Virgi Lago y se ponen a tomar mate CBsé con yuyos entre las tres).

CHICA 2: ¿Y no tenés el permiso de reingreso?

YO (cara de Floricienta): No… no sabía que lo necesitaba (mentira, algo me habían dicho en el Ministerio del Interior de Uruguay, pero como nunca me lo habían pedido, archivé mentalmente el tema).

CHICA 2 (cara de Isabel Macedo en Floricienta): Escuchame, si no empezás a usar la cédula transitoria para viajar (hace la misma pausa dramática que la chica del bar)… NO te van a dar la cédula definitiva. Y no sé si vas a poder viajar ahora. Lo tengo que consultar.

Y se levanta y se va mientras yo me pregunto ¿POR QUE NO ME HABRE QUEDADO EN LA OTRA FILA?

Para esa altura, por supuesto, todos los que estaban haciendo migraciones conmigo ya habían pasado. Y yo pienso en que no puedo perder ese pasaje y estoy decidida a hacer todo el escándalo que sea necesario para no perderlo.

Chica 2 se toma su tiempo y vuelve y me dice:

-Esta vez viajás pero la próxima no vas a poder viajar sin usar el documento nuevo o la cédula uruguaya. Y lo voy a dejar asentado acá (teclea algo en la computadora) para que quede registrada esta observación que te hago.

Muchas gracias, dulce.

……….

Diez minutos después, estoy sentada en el Atlantic y la gente sigue subiendo y no hay asientos y muchas personas se sientan en el piso. Típico de víspera de fin de semana largo.

De tanto en tanto alguien del personal de a bordo habla por los parlantes y yo tiemblo. Temo que la mujer de migraciones se haya arrepentido y me haga bajar del barco.

-Su atención por favor, señorita…- se escucha de repente.

Y juro que mi corazón se detiene en los dos segundos más eternos de los últimos tiempos.

-… señorita Chinchilla del Toro, se ruega presentarse en la comisaría del barco.

Y el buque parte y yo, por fin, empiezo a respirar normalmente.

…………………..

20 de agosto, el sol brilla en Montevideo y la gente va muy de veranito por sus calles.

En mi vida, una nueva casa en nuevo barrio, con mucho para hacer y cinco personas, dos perros bulldog francés y una gata de tres meses divina y adorable (a las pruebas fotográficas me remito) que está sentada sobre mis piernas mientas escribo.

Y yo que empiezo a andar y desandar caminos uruguayos nuevos y conocidos, en una búsqueda laboral que es casi tan apremiante como la de antes de partir (por supuesto, no tengo un peso). Y en otra búsqueda, la de algo mucho más intangible.

Algo tan indescriptible como la fórmula de la Coca Cola; algo que nos imaginamos encerrado bajo siete llaves dispersas en una búsqueda del tesoro sin mapa, algo cuyos efectos intuimos de antemano que son fugaces y esquivos.

Pero nos sentimos compelidos a buscarlos porque bien sabemos lo bien que se siente disfrutarlos, mientras duran.

Anuncios

7 pensamientos en “1 (2.0). La fórmula de la Coca Cola

    • gracias y esperemos… igual, aunque no lo conté acá que fue sólo una pincelada de situación, era necesario que yo volviera a Buenos Aires, por varios motivos (quizá sea tema de un próximo post). De manera que debo decir que todo pasa por algo… o al menos en este caso. Es cierto que me fui obligada, pero debo darle la razón a la sabiduría de la vida
      un beso

  1. 1 (2.0). La fórmula de la Coca Cola | Noticias de mi Tierra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s