27. Agenda porteña II

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Martes, hoy hace una semana y horas que llegué a Buenos Aires.

En principio, mi viaje no se iba a extender tanto. Mucho que hacer en Uruguay y muy pocas ganas de estar en Argentina (o, al menos, en Buenos Aires).

Pero el tiempo –siempre escaso- no alcanza para todo. Porque, además, hay algo que considerar: llegué sin equipaje material, pero cargada de una mochila de experiencias intensas.  No sólo tenía cosas para hacer, también quería no hacer nada y simplemente quedarme en casa tranquila. Y dormir en mi cama sin horarios (es menester añadir que extraño mucho mi colchón).

En ese contexto, es natural que los tiempos se vayan estirando. Y, en mi caso particular, que los odiosos trámites burocráticos queden para el final.

Mientras tanto, desde el viernes hasta hoy tuve encuentros muy gratos con seres a los que quiero y aprecio. Me encantó, por ejemplo, ver a mi pug preferida en el mundo, Pepita. Y a su dueña. O charlar con mi amiga V., en quien me veo reflejada en muchas cosas, como el amor por la palabra escrita.

Pero claro, no todo es diversión en la vida y el lunes me tocó encargarme de uno de los papelitos que me tengo que llevar a Montevideo para poder comenzar a tramitar la cédula provisoria. Quiero contar brevemente la historia por si a alguien que llegue a este blog le sirve.

Una de las cosas que es necesaria para el trámite es contar con la legalización de la partida de nacimiento. En otras épocas -según tengo entendido de boca de personas que ya han pasado por esta experiencia- bastaba con la partida pura y dura. De un tiempo a esta parte, además, hay que llevarla con un sellito de aprobación. Y de esa labor se encargan en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Hasta hace un mes, yo no tenía mi partida porque entregué tanto el original como las copias que tenía y la libreta de matrimonio civil de mis padres a una abogada a quien nunca jamás volví a ver, y con ella se fueron todos esos documentos. En otro orden completamente diferente de cosas, alguna vez quise hacerme una carta natal y no pude porque la única información que tengo acerca de mi hora de nacimiento es lo que consta en la partida. No tenía la partida y tampoco tenía nadie a quién preguntarle ese dato.

Por eso, uno de los datos de color de reencontrarme con la partida es saber que nací a las 18.45. Me hubiera parecido más romántico, dramático e intenso (es decir, más acorde a mí) nacer a la madrugada. Pero bueno: ahora puedo hacerme una carta natal cuando quiera. Y nacer en pleno ocaso no está tan mal, mucho más prosaico hubiera sido nacer a las tres de la tarde.

Bueno, retomando: para legalizar la partida, hay que entrar por Arenales, pedir el formulario en mesa de entradas –en rigor de verdad son dos documentos-, bajar la escalerita, completar los documentos (hay mesas con lapiceras a tal efecto) y pagar el arancel (39 pesos a la fecha).

Una vez hecho eso, hay que pasar por otra ventanilla, donde recibirán todos los papelitos que fuimos juntando y nos darán un numerito con el que en un plazo que puede ir desde minutos hasta horas, podremos recibir el documento con la legalización adjunta, de manos de un empleado muy simpático que dice “Dale” cada tres palabras.

Entre todo el proceso, estuve adentro un par de horas y un poco más. Pero concedo que fui a la peor hora, es decir a las 13. Considerando que el trámite se puede iniciar desde las 8.30 hasta las 13.30, creo que lo mejor debe ser estar ahí cuando comienzan a atender. Hay que tener en cuenta que va mucha gente, a legalizar documentos de diverso tipo (en su mayoría, títulos universitarios o partidas de nacimiento como en mi caso).

Lo importante es que me fui con la partida legalizada. Pero si mis queridos lectores piensan que el tema partida está cerrado con eso, resulta que no. Antes de presentarla en Migraciones, hay que llevarla –ya en Uruguay- a dos oficinas que deben validar la legalización e inscribirla en el registro civil uruguayo.

Ah, la burocracia. En ese sentido, nuestros vecinos se nos parecen mucho.

Mañana me toca el certificado de antecedentes, tema que será oportunamente detallado en otro post.

Me quedan otros temas pendientes también, como la experiencia del trabajo nocturno al que renuncié antes de tener el conflicto en el otro. Pero ya le dedicaré algún post a esa experiencia, sin duda muy interesante y todo un aprendizaje en el más amplio de los sentidos.

El jueves regreso, finalmente, a Montevideo.

Muchas cosas para hacer aún en Buenos Aires y muy poco tiempo para concretarlas. Por eso, hago mutis por el foro y me despido hasta la próxima entrada, que supongo escribiré todavía desde Buenos Aires.

Será hasta pronto.

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3 pensamientos en “27. Agenda porteña II

    • gracias jochi! sí mañana voy a tratar de pasar, me gustaría dejarte un saludo extensivo a todas las chicas! tengo que hacer cosas por la calle así que entre tema y tema trataré de ir aunque sea un ratito

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