6. Knocking on Pocitos doors

Hace un par de semana escribí en mi Facebook el texto de un aviso publicitario de los clasificados del diario uruguayo El País: detrás de cada búsqueda hay una ilusión, detrás de un encuentro hay felicidad. El que busca, encuentra.

Con el tema laboral, por ahora, funcionó (aunque no fue precisamente a través de ese sitio que conseguí mi trabajo actual). Con el tema vivienda, se está complicando un poco.

“¡Pero vamos nena, si sólo estás buscando hace dos semanas!” me podrían decir -con cierta razón- algunas personas que conozco, y también otras que no conozco. Pero vamos, que ellas no están en mi situación. Hay que vivirlo para comprenderlo, y detrás de mi búsqueda no sólo hay ilusión, también hay urgencia. Necesito, NECESITO, encontrar un lugar donde poder deshacer los bolsos. Además, está la cuestión económica: vivir en un hostel no es tan barato como podría parecer, y menos en temporada.

A lo largo de esta semana que pasó:

-me llama un chico de Couchsurfing, y me dice que la mamá alquila una habitación en su -por lo que intuyo- muy monono apartamento en Pocitos, a dos cuadras de mi trabajo. ¡Ideal! Hablo con la señora, que al parecer pasa la mayor parte de su tiempo en Punta del Este, de manera que muchos días incluso estaría sola. Me imagino el placer de estar tan cerca de mi trabajo y en una zona en la que ya me muevo y pienso “bueno, esto podría ser, por una habitación no me van a matar”. Pero resulta que la señora abre su carterita Chanel, saca un revolver rosa digno de la agente 99, y me dispara una bala directo al corazón con incrustaciones de cristales Swarovski y el número “10.000” grabado en ella.

Para poner en contexto el número, en el tipo de cambio desfavorable serían 5000 pesos argentinos. Y en un tipo de cambio favorable, sigue siendo caro. No quiero -ni puedo- pagar eso por una habitación. Repito: habitación.

-Me escribe (en respuesta a una consulta mía) una señora que alquila habitación en su casa en Punta Carretas, que por la ubicación estimo que también será muy monona. Me encantaba como opción pero recién tiene lugar a partir de junio. Sin embargo, esta señora reaparecerá en el siguiente post/ capítulo, así que vamos a llamarla Vivi para ubicarla.

-Me responde también una consulta una mujer que alquila habitaciones en una casa cerca de Montevideo Shopping, es decir que ya me alejo pero tampoco tanto. Pero resulta que esta buena cristiana se quebró la pierna y me dice que recién va a poder mostrarme la casa cuando se recupere y para eso falta al menos una semana y media. Digo yo, ¿no podría enviar a alguien de su confianza que se ocupe de ese menester? No, conclusión: demasiada espera para mi urgencia.

-Por otra parte, me responden dos chicas que alquilan habitaciones en su casa. Lo bueno: la habitación es privada y el baño también, y ellas parecen muy agradables. Lo malo: la zona no me termina de cerrar, me alejo unas cuantas cuadras de mi trabajo y no para el lado que quiero, si bien sigo en Pocitos. El tema es el precio, por un costo total de $8.000 el combo tampoco me cierra. Sin embargo lo recomendaría como opción. Si alguien llega a este post buscando algo de ese estilo, me puede enviar un mensaje y le paso el dato.

-Atención, que las respuestas siguen. La dueña de una residencia me vende sus instalaciones con un espíritu comercial pocas veces visto, pero como al pasar aclara que las habitaciones son para chicas jóvenes. Como yo lo que se dice vieja no me considero, le digo mi edad (bastante deducible por otra parte porque no veo a una chica de 20 haciendo mi trabajo, que le mencioné en un mail anterior) y le expreso que, si le resulta aceptable, me interesaría visitar la residencia.

Sigo escuchando el canto de los grillos. Por supuesto, ya dejé de esperar su respuesta.

Y he tenido alguna que otra respuesta más, pero si se considera que debo haber enviado decenas de consultas, el hecho de poder contar con los dedos de las dos manos las respuestas y con las de una aquellas que valen la pena permite entender que el tema es complicado. Muy complicado.

Me proponen un par de apartamentos compartidos/ habitaciones que parecen interesantes, pero son en zona Cordón/ Centro (no tan lejos de Pocitos, pero no tan cerca como para ir caminando) y si al alquiler -que en ningún caso baja de 5.000 pesos uruguayos- le sumo el costo del colectivo ya no me conviene. Salvo que de acá a dos semanas no consiga nada por el barrio y entonces, impulsada por las patadas de las circunstancias, deba explorar nuevos horizontes.

Aún me falta visitar una residencia en Pocitos, por el momento la última opción que tengo por acá. Y tomar un café con una amiga de compañera de trabajo que alquila apartamento, pero no por la zona.

Y, como última opción, hablar con uno de los queridos uruguayos del foro de Skyscrapercity… e irme a vivir a su casa en Piriápolis y a hacerme un viajecito de hora y media todos los días, de ida y de vuelta. No, el amigo uruguayo me iba a averiguar por una habitación en Buceo (barrio no muy lejano al lugar donde estoy), pero a esta altura y sin novedades ya doy esa opción por perdida.

Ah, sí. Y ayer visité la casa perfecta. Pero acceder a la perfección tiene su precio.

En el próximo post, esa historia.

Un beso desde la dulce vida de hostel

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